Opinión

JUEGO DE MUSTIOS Una agente de Isengard

JUEGO DE MUSTIOS Una agente de Isengard

Publicado: 2 de diciembre de 2016 21:29 (GTM+2)

Nuestra Señora de la Abstención, Chuchana Lánnisther, viajó a las llanuras de Bruselia, la capital del Imperio Merkeliano. Con ella iban muchos hombres ilustres comiendo gambas y sorbiendo los últimos buches de sus botellines calentorros que guardaban en sus chaquetas llenas de lamparones. Portaban con devoción el palio negro de la Zultana por las frías calles de la rica ciudad. Llegaron en procesión al Parlamento Merkeliano, la Cámara de los Mercaderes, donde habitaban los hombres cuervos, funcionarios que representaban a grandes gremios de comerciantes. Eran gentes sin escrúpulos que “subían el IVA de los chuches”, si hacía falta. Ella bajó del palio maravillada de ver tanta maldad acumulada, tanta negrura y tanta corrupción en las almas de aquellos hombres cuervos, algún día, ella reinaría en Bruselia, sería ¡la madredetodosloscuervosycuervas!

Su gran problema era que no entendía ninguno de los idiomas que allí se hablaban y no tenía ni idea de comercio, ni apenas de nada. Ella era buena apuñalando y preparando brebajes con sapos, arañas y lagartos, había aprendido "desde chiquetita”. Si en Bruselia trepaban los más malos, ella era la más trepa y ¡la más mala! En pocos años había envenenado a todos sus rivales de su clan para llegar hasta allí, sólo se le había escapado Pédrogorn hijo de Arathorn, pero estaba herido y exiliado, moriría pronto.

Por fin se abrió la puerta del Parlamento de Bruselia y entró la Zultana saludando y hablando a todo aquel que veía. Los hombres cuervos no la entendían, la miraban extrañados y se apartaban de ella. Algunas risas se escucharon a sus espaldas, pero Nuestra Señora de la Abstención no había llegado hasta allí para ¡retorcer cuellos de pollos negros!, venía a por su retrato con MartinChul, como ella lo llamaba, el presidente de la Cámara de los Mercaderes. Schulz, la vio desde su torre y un mal presentimiento recorrió su rostro. ¡¡La capa de la Zultana era muy negra!!, y traía muchos lumbreras detrás, su guardia pretoriana marisquera, con sus cirios negros encendidos. ¿Vendría a por él? ¿Había llegado su hora? A sus oídos habían llegado relatos terribles de la tribu PCHUCHA, de como la Señora había ido trepando dentro del clan Lánnisther, seguida de sus esbirros, cortando cabezas por doquier. Sabía que todos comían ingentes cantidades de gambas y quitaban a los niños sus juguetes. Ahora esa plaga estaba entrando en el corazón de Bruselia y había que alimentarlos.

Salió a recibirla Joseph 'Pestiño' Blanco, uno de los Grandes Padres Mustios, el consejo de ancianos del clan Lánnisther. Pestiño Blanco había sido mano derecha de Zapatir El In Besi, el anterior Gran Khan y ahora conjuraba en la capital del Imperio Merkeliano. Junto a él estaba Helena Teatracamo, una de las rosas mustias más ricas y poderosas del clan. Compartiendo botellines y gambas comenzaron a subir todos por las escaleras del Palacio del Parlamento de Bruselia. Detrás, los lumbreras, iban robando hasta los ceniceros, fumándose cualquier colilla que se encontraban, Ghaspar Zárriar hijo de Zárriar, uno de los mayores ladrones del imperio, los comandaba.

Schulz intentó ocultarse pero la Zultana lo vio en uno de los pasillos. ¡Chul, MartinChul! ¡Quiero mi retrato!

El mandatario, que no entendía sus gritos, huyó por un largo pasillo hasta una de las escaleras que le llevarían a la salvación. Sólo tenía que abrir una puerta de cristal y estaría salvado. Chuchana Lannisther, la Zultana, venía sonriendo con ¡dos velas negras! Schulz le devolvió la sonrisa e intentó abrir la puerta a tirones pero Ella avanzó sin tocar el suelo, flotando, y se posó junto a él.

Rápidamente los esbirros del Zultanato colocaron unos sillones, una bandera del Imperio Merkeliano y les hicieron un retrato. Ella cogió las manos de Schulz y le dijo lentamente:

“Chul, Chul, vengo de parte de Mariano, Mariano de Isengard, traigo un mensaje para la emperatriz Merkeliz de Prusia, dile que todo está atado y bien atado. Dile que gracias a ¡Chuchana Lánistre!, a mis malas artes y a ¡dos velas negras! ¡Pédrogorn no reinará en Avecrenia!” 

Schulz la miró aterrorizado, no entendía ni una palabra de lo que aquella Señora le decía pero uno de sus hombres cuervo le tradujo al oído lo que la Dama Oscura le había susurrado. Cuando se volvió para responderle no vio a nadie. Al fondo del pasillo un manto muy negro iluminado por cirios ¡muy negros! se alejaba a gran velocidad.

Se habían llevado la moqueta, los extintores y hasta los pomos de las puertas. Schulz se acercó a un ventanal para ver al séquito de la Zultana portando un enorme retrato de él con Chuchana Lannisther, la agente de Mariano de Isengard.

El mal rollo que tenía en el cuerpo sólo empezó a disiparse cuando vio alejarse, bajo nubarrones y relámpagos, el palio de Nuestra Señora de la Abstención, rumbo a Avecrenia, tierra de tiesos.

Continuará