Opinión

Ferreras corta a Llamazares cuando habla sobre Siria

Ferreras corta a Llamazares cuando habla sobre Siria

Publicado: 14 de diciembre de 2016 16:58 (GTM+2)

Antonio García Ferreras, director de laSexta

Antonio García Ferreras, director de laSexta

Este mediodía, en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta, analizaban el acuerdo de alto el fuego acordado entre Rusia y Turquía, para que salgan de Alepo los civiles atrapados e incluso los rebeldes a Bashar Al Assad.

Alepo era denominada “La princesa del norte de Siria”, una ciudad donde convivían comunidades de árabes, turcos, armenios o kurdos, y distintas religiones en una sociedad laica, que era la siria, como la libia o la iraquí. Alepo fue la tercera ciudad del imperio otomano, centro cultural y cruce de caminos entre Occidente y Oriente. Ahora es una ciudad arrasada, casi desierta, habitada por fantasmas.

Es curioso que en esta guerra “civil” Rusia y EEUU han estado negociando cada paso hacia la paz o la guerra. Que nadie se equivoque, es una guerra geoestratégica que han organizado los halcones neoconservadores norteamericanos con el apoyo de Hillary Clinton y el visto bueno del Nobel de la Paz, Barack Obama.

Durante años se suministró armas y dinero a los diferentes grupos guerrilleros que surgieron como esporas en Siria, con soldados mercenarios internacionales, muchos de ellos chechenos. Unos eran yihadistas y otros no, pero todos cometieron atrocidades a mujeres y niños, a cristianos, chiíes pero sin embargo nunca atacaron a Israel, e incluso se refugiaron en el país judío para curarse en sus hospitales.

Como en toda guerra civil, el horror ha campado por las calles y campos de Siria, donde el régimen sirio también ha cometido matanzas, a falta de investigaciones independientes que analicen lo que allí ha pasado. Cuando potencias como EEUU, Rusia, Gran Bretaña, Francia, Turquía, Alemania, Arabia Saudita, Israel, Qatar, Iraq o Irán, están implicadas en una guerra civil, no es una guerra civil, es otra cosa.

Por eso cuando se analice lo que ha ocurrido allí es bueno mantener una posición lo más objetiva posible. El Isis ha estado viajando por el desierto sirio sin que las potencias occidentales los destruyeran durante años, aunque los medios de comunicación no lo contarán. Tuvo que entrar Rusia para que se acabara con las columnas de camiones de petróleo iraquí y sirio que iban hacia la frontera turca para su contrabando y que era una de las fuentes de financiación de Isis. Este petróleo del Isis lo compraba la familia Erdogan a través de empresas ubicadas en paraísos fiscales y se lo vendía a Europa.

Otra de sus fuentes eran las turbias relaciones con Arabia Saudita, esa dictadura sanguinaria que crucifica a gente en plaza pública, aliado de la OTAN. Hay tanto de chungo en lo que allí ha ocurrido que es primordial que la información que venga de allí sea controlada y sesgada. La guerra de Vietnam se paró cuando la gente supo lo que se estaba haciendo allí y está claro que la OTAN tendrá que dar muchas explicaciones si finalmente se acaba algún día esta guerra “civil”, en un país enemigo de Israel.

Los europeos no deben saber lo que sus servicios secretos han montado en Libia o Siria, unas guerras que han hecho que miles de niños mueran o tengan que caminar miles de kilómetros y morir ahogados para llegar a Europa.

Por eso, cuando Ferreras ha empezado a hablar, como si fuera el portavoz de Hillary Clinton, John McCain o Bush, Llamazares le ha recordado que es lo que ocurre allí. Que tanto en Mosul como en Alepo hay yihadistas asesinos. Que no todo es blanco ni negro y que allí hay muchos intereses y potencias implicadas. 

Ferreras ha cortado a Llamazares varias veces cuando el político comenzó a desgranar todas las cuestiones que se tapan a los oídos de los ciudadanos. Luego se pondrá una boina cuando haya algún atentado o hará una entrevista empalagosa a un refugiado. Lo que pasa es que La Sexta, o Cuatro, compran los paquetes de noticias a Reuters, que pertenece a la ultraderecha británica, la que sueña con imperios y pozos de petróleo.

Las cadenas de televisión españolas pertenecen a grandes empresas y bancos, cotizan en el Ibex, y por tanto son casta de la buena. Recomiendo dudar de las noticias internacionales que ofrecen, y si le interesa el tema, investigue, aunque quizás acabe hastiado descubriendo el pastel y se hunda un poco.