Opinión

Chuchana amenaza a los campesinos de Avecrenia para que no apoyen a Pédrogorn

Chuchana amenaza a los campesinos de Avecrenia para que no apoyen a Pédrogorn

Publicado: 12 de abril de 2017 11:43 (GTM+2)

Campos de Avecrenia

Campos de Avecrenia

El campamento negro de Chuchana Lannisther estaba instalado sobre una colina que dominaba los campos y pueblos que estaban en llamas a su alrededor. Sus acólitos, dirigidos por Jon Conejo, alias “laferiainterminable”, saqueaban Avecrenia, Tierra de tiesos, montados en sus caballos de acero y robaban a los pobres campesinos que rogaban que les dejaran en paz.

Ella, la Faraona, tenía su Gran Palio negro y dorado junto a una gran tienda decorada con bordados de gambas, botellines, sobres, rosas mustias y enchufes dorados. La entrada estaba flanqueada por cientos de velas negras y dentro, ella, la Dama de Acero, entrenaba a Ber Ónika Erez 'La Máxima Mediocridad del PSUSA' a dar estacazos en la crisma a un monigote de Pédrogorn hijo de Árathorn, el rebelde.

- Mira, criatura, si no la palma después de haberle dado el veneno que hemos preparado con las sierpes y lagartos, ni tampoco la espicha por las dos velas negras, pasas al método Chuchana. Agarras un buen palo, si puede ser con buenos clavos, y le metes un leñazo en la crisma que de esa no sale. Si ves algún leve movimiento, ¡Le vuelves a dar palos hasta que te agarren los de alrededor!

Chuchana metió varios estacazos al aire con los ojos vueltos. 

-Eres una crá, una ídola, oh Chuchana. Estoy aprendiendo mucho a ser ¡La más mala! (dijo la joven y enana Ber Ónika Erez)

-Gracias Máxima Mediocridad. Te nombraré Choni Primera de Tiesaduría cuando sea Gran Mustia. Que me traigan mi Roscón de Reyes de cada mañana.

Entonces Mario Chisme Hez, mano derecha de Chuchana y exvicepresidente de CajaTroll, entró con un gran roscón de reyes, y sin mirar a su ama se lo ofreció.

Chuchana Lannister devoró el enorme roscón en segundos y luego salió de la tienda empujando a Mario Chisme Hez. El triste pero rico esbirro, cayó de espaldas sobre unos calderos donde hervían ranas, murciélagos y salamandras escaldándose los riñones. No dijo nada aunque abrió mucho los ojos y la boca.

Chuchana había salido a la puerta de su tienda y todos sus cuatreros, con sus escudos decorados con un enchufe y una rosa mustia, dejaron de comer gambas y se arrodillaron al verla. De repente un jinete vino dando tumbos desde la aldea cercana que ardía, galopando a toda velocidad. Era Jon Conejo, su lugarteniente, el gran Carapán, que bebiendo una botella de vinate malo a grandes buches se plantó tambaleante ante Chuchana.

- Su Chuchanísima, no hemos encontrado rastro de Pedrógorn hijo de Árathorn pero hemos amenazado a todos para que no le apoyen ni le den comida. Pero he de darle malas noticias, sus guerrilleros están en las montañas y muchos han subido con él.

- ¿Cómo que muchos? Avisa a Don Mariano de Isengard, a Zapatir el In Besi, a Filipo de Persia y a Fray Antón García-Forrarse, el obispo sesterciense, deben ayudarme. Yo sola no me enfrento. Podría perder, y ¡No quiero!

Entonces Jon Conejo, 'laferiainterminable', saltó sobre el caballo pero de la borrachera que llevaba cayó por el otro lado. Chuchana apartó la mirada contrariada mientras movía la mandíbula y los ojos en todas direcciones. Vio a Havi Fernán Hez, el gran Mustio del Principado de Astrustras, en Avecrenia del Norte, arrodillado a su lado. Chuchana no pudo contener su mala leche y, como Peggy a la rana Gustavo, le metió una colleja que lo tiró al suelo justo en el momento que una banda de Hunos, 'Los Lumbreras del Santo Enchufe', su guardia pretoriana, cruzaba a toda velocidad con sus caballos de acero ante ella, pisando al desgraciado en todos sus huesos. Fernán Hez no emitió queja alguna.

Ella levantó el puño mirando las montañas y gritó:

-¡Pédrogorn! ¡Te voy a partir la crisma! ¡Yo, Chuchana Atila Lánistre, seré elegida Gran Mustia con el apoyo de Don Mariano de Isengard, el Ovni de Pontevedra!

Y luego murmuró – De esta no te libra ni 'Perri Meizon'.

Más allá del fuego y del humo de los campos arrasados, cientos de campesinos subían en hileras a las montañas, armados con sus pobres azadas y guadañas. Iban cansados pero con su dignidad salvada, presentarían pronto batalla a la Marabunta Chuchanil para luchar por sus tierras y un poquito de por favor. 

Anteriores capítulos de la Saga Mustia:

Capítulo 5. JUEGO DE MUSTIOS. Chuchana Lannister presentará batalla ante Pédrogorn hijo de Árathorn

Capítulo 4. JUEGO DE MUSTIOS, Don Mariano de Isengard se ríe de Albert Nose Entera, el paladino naranja

Capítulo 3. JUEGO DE MUSTIOS, Zapatir corona a Chuchana

Capítulos 2. JUEGO DE MUSTIOS, la alianza de Chuchana y Mariano

Capítulo 1. JUEGO DE MUSTIOS Una agente de Isengard