Opinión

Chuchana golpea al mustio Pashi Lope e invoca a la tormenta

Chuchana golpea al mustio Pashi Lope e invoca a la tormenta

Publicado: 20 de mayo de 2017 08:22 (GTM+2)

El Tornado invocado por Chuchana, Zultana del PSUSA

El Tornado invocado por Chuchana, Zultana del PSUSA

Chuchana Lannisther, subió con su palio negro a la colina seguida por sus tropas saqueadoras. Venían robando y comiendo gambas desde Tiesaduría, Avecrenia del Sur. A su llamada habían acudido todos los obispos, controladores del pensamiento desde sus púlpitos, y los barones, ricos señores feudales de los reinos taifas, donde se robaba a los campesinos sin parar.

Sobre la cresta, ricos paños de seda con bordados de oro, collares, anillos, tiaras y coronas, brillaban al sol de la mañana. Grandes mercaderes, barones y obispos, toda la casta gobernante del clan PSUSA: Zapatir el In Besi, Filipo de Persia, Rub al Kabar, Pep Bon, el feo Xavier Lhan Vhan, Mario Chisme Hez, Ber Ónika Pérez (la máxima mediocridad del PCHUCHA), el gordo extremo y duro Fernán Hez Var Jaja, Helena Teatracamo, Timo Puig, Joseph Pestiño Blanco, Xavi Fernán Hez, Mustio del Principado de Astrustras, el obispo Fray Antón García Forrarse, de la Catedral verde Sesterciense, el Senescal Kébrian del Clan RISA, Josefa Buena, sacerdotisa de la Abadía del SER enCADENAdo, y Paco MarDuendar, el bufón real, y representante de Mariano de Isengard, el Gran Khan de la Corrupción.

Junto a ellos estaban 'Los Lumbreras del Santo Enchufe', la guardia pretoriana de Chuchana, los mejores saqueadores y comegambas de Avecrenia, aquellos que trincaban mientras se daban golpes de pecho y decían ayudar a los pobres. A la cabeza de los Lumbreras estaban Ghaspar Zárriar hijo de Zárriar y Jon Conejo, el Gran Carapán, la 'feriainterminable', su lugarteniente, que estaba borracho, como siempre.

Tras ellos había una multitud de esclavos, con cadenas al cuello, arrastrados por los esbirros de Chuchana, que también eran ricos, y obligaban a avanzar a las tropas sometidas a golpe de látigo.

Sobre otra loma aparecieron las tropas del mustio Pashi Lope, eran muy pocas, menos de 3.000. Chuchana los vio y se le cambió el gesto relajado que tenía después de haberse zampado su Roscón de Reyes de la mañana.

Comenzó a retorcer cuellos de pollos mientras veía como Pashi Lope se acercaba y se unía al ejército de Chuchana. Mustio Lope intentó ocultarse entre la tropa pero la Dama Negra lo miraba con odio.

- Esto es lo que me traes so mustio. Tanto rollo de Rub al Kabar para esto. ¡Rub al Kabar! ¡Ven para acá! ¡Y que me traigan a Mustio Lope!

Zapatir se acercó a Chuchana con una sonrisa de oreja a oreja, junto a él estaba Rub al Kabar que, frotándose las manos, se acercó al palio negro de la Zultana.

Chuchana saltó del palió, la colina retumbó, y tal como llegó al suelo se levantó y le fue a pegar un tortazo a Rub al Kabar, éste se agachó y la mano llena de anillos negros golpeó con una fuerza terrible sobre la cara del sonriente Zapatir, que cayó ladera abajo despeñándose por un barranco. No se quejó, cayó sobre unos cantos rodados, donde unos chacales, los perros de los Lumbreras, se echaron sobre él a devorarlo mientras seguía sonriendo.

- ¿Con estos desgraciados vamos a ganar al rebelde? Mira que tengo muy mal perder canijo. ¿Ha mandado sus tropas Mariano de Isengard?

Rub al Kabar se acercó y dijo en voz baja:

- Sus mejores ladrones, Los 40 de Alí PaPá vienen, con sus tropas, guiados por sus estandartes Azul Génova, liderados por Sor Aya, la bruja matasiete, para atacar por detrás a Pédrogorn hijo de Árathorn. No podrá vencer ni escapar.

- Y Mariano, ¿No viene él? ¿Manda a la enana? Yo hice que fuera Gran Khan, me lo debe. Le prometí meses antes que me cargaría a Pédrogorn, por eso él no movió un músculo y hoy es Gran Khan de la Corrupción. ¡Me lo debe!

- Dicen que está viendo el fútbol, que está muy ocupado. Pero nos deja robar en nuestras tierras. Es el acuerdo.

Chuchana agarró otro pollo y le retorció el cuello mirando a Rub al Kabar, que se fue, a pequeños pasos, hacia atrás.

La Dama Oscura miró al este, donde nacía el sol, y vio, sobre una colina venir una enorme ejército blanco, los rebeldes de Pédrogorn hijo de Árathorn. Habían sido puntuales a la cita, y eran muchos más.

Chuchana comenzó a pegar mamporrazos a su alrededor a diestro y siniestro, se tiraba de los pelos, echaba espumarajos, le metió un zurriagazo a Mustio Lope y comenzó a estrangularlo. Nadie se atrevió a actuar. Cuando estaba morado lo dejó y levantó los brazos invocando a tormentas, rayos y truenos, así como a las siete plagas de Egipto, toda su magia negra.

- ¡Soy Chuchana Lánistre, la más mala! ¡No hay nadie más trepa, cateta y bruta que yo! ¡Nadie apuñala, ni parte crisma como yo! ¡Nadie pone mejores velas negras, ni conjura como yo! Oh, Gran enchufe dorado, dame dinerito y poder, no me gusta trabajar. No la he doblado nunca. Déjame ganarle al rebelde.

Por un momento parecía humana, bajó los brazos mirando al suelo. Pero se repuso y retorció el cuello a otro pollo que andaba por ahí. Los barones y obispos sonrieron aliviados y siguieron comiendo gambas.

Entre los esclavos de Chuchana, muchos comenzaron a liberarse de sus cadenas y de sus captores. Era la señal. El ejército rebelde, con sus estandartes blancos comenzó a avanzar hacia las tropas negras de 'La Más Mala'. La batalla había comenzado, los campesinos querían librarse de la casta feudal que les gobernaba con puño de hierro e iba a ser épica.

A muchas leguas de allí, Mariano, que estaba tumbado en su Salón del Marca, abrió de repente mucho los ojos, con cara desorbitada miró por el balcón hacia la batalla y dijo:

- Is very difficult todo esto.

Continuará.

El capítulo anterior de la Saga Juego de Mustios:

Chuchana entra en cólera al ver los 57.000 rebeldes de Pédrogorn