Opinión

Mariano y su Santa Compaña sigue caminando gracias al partido pagafanta

Mariano y su Santa Compaña sigue caminando gracias al partido pagafanta

Publicado: 28 de julio de 2017 08:30 (GTM+2)

La Santa Compaña Mariana

La Santa Compaña Mariana

El partido pagafanta no cree que Mariano deba ir al Congreso a dar explicaciones tras su declaración ante la Audiencia Nacional. Y es que los pringaos pagan las copas mientras los golfos se las trincan a gañote.

Ahí está el maniquí Rivera para apoyar lo que haga falta del partido corrupto genovés, aunque el robot de la Moncloa no tenga pensado cumplir el papelucho que firmó en agosto pasado.

En aquella época, el Ovni de Pontevedra, parecía que iba a caer, pero se rió en la cara del naranjito enchaquetado al decir que lo tenía que consultar con su consejo y le hizo esperar 8 días. Luego afirmó que no tenía consejo al que consultar y se rió de su mayordomo y de todos. 

Al parecer, una señora muy ambiciosa había llegado volando en su escoba desde el sur y le había asegurado a Don Mariano que se iban a cargar a su secretario general, con lo cual, el espantajo gallego no hizo nada, sabía que iba a gobernar gracias a las momias bipartidistas y todo quedaría tapado. Simplemente leyó El Marca, bebió vino y dijo: ¡Viva el vino!

Tras ser coronado presidente, invitó a unas lubinas a los naranjitos y se quedó de nuevo con ellos. Ahora, el partido bisagra de la corrupción, el que mantiene las familias de toda la vida en el poder, vuelve a ponerse de perfil.

Sacan a un tipejo a hablar, que se parece a Epi de Barrio Sésamo, y nos dice en un tono somnoliento que Mariano es malo, muy malo, malísimo, pero acto seguido se dan la vuelta y siguen sirviéndole la comida a su amo.

Vaya papelón de estos personajillos anaranjados que solo piensan en votos y no en forzar cambios reales en España.

No existe nueva política, sino nuevas caras y colores. No han cambiado nada. Mariano, el líder del clan azul, sigue caminando rápido, moviendo mucho los brazos, huyendo quizás de las jaulas de la justicia.

Cuando se ve acosado, sale el mayordomo naranja para decirle por donde escapar y Mariano, tras robarle la cartera y el reloj, le da una monedilla y una caricia.

España está adormecida por el tufo mariano, una especie de sopor maligno que desprende él y Su Santa Compaña, que paraliza la mente y el cuerpo. El tufo te hace pensar que no hay salida y su imagen terrorífica, hipnótica, te deja extasiado. Te quedas quieto, viendo la cara ojiplática del espantapájaros que nos gobierna, como se acerca y se dirige a ti, desde la oscuridad del bosque, y te dice: un plato es un plato. Caes fulminado. 

Hay que comprar una buena máscara antitufo mariano y mantenerse despierto. Quizás cojan al pistolero de Pontevedra robando las chuches a un niño, entonces los periodistas mercenarios acusarán al niño. No hay duda, Marhuender dirá que el niño es un rojo peligroso que tendió una trampa a su querido amo, que le paga tan bien.

Pero yo guardo la esperanza de que un viento se lleve el tufo, que los políticos se dejen de tonterías y lo echen, de que amanezca y entre la luz de una vez en el bosque. Ojalá la política, o la justicia, manden a este ser fantasmal, que todo lo corrompe y que se ríe de todos nosotros, muy lejos, a los oscuros bosques gallegos donde pueda seguir afirmando, con su Santa Compaña: ‘ya tal’.