Opinión

Su Catetísima Excelencia sigue con su guerra personal apoyada por la Marabunta Lumbrera

Su Catetísima Excelencia sigue con su guerra personal apoyada por la Marabunta Lumbrera

Publicado: 1 de agosto de 2017 11:00 (GTM+2)

La Bruja del Sur, Su Majestad Cateta

La Bruja del Sur, Su Majestad Cateta

La Bruja del Sur sigue su lucha particular con su lealtad, a sí misma, inquebrantable. No le importa nada, solo su propio culo sentado en el trono más alto, su condición es ‘Trepa’. El resto es poca cosa para semejante ambición con patas. Ahora se ha envuelto en una bandera que arrojó al suelo hace años, no la quería, no quiere a nada, solo a sí misma.

Fue aclamada por una marabunta de comedores de gambas profesionales. Una horda de ‘fenómenos’ que aplaudían a la ‘máquina de partir crismas’ mientras engullían langostinos y jamón sin parar, no han comido otra cosa en décadas, han robado mucho a su pueblo para ello. 

Tiene tanto rencor y tanto odio en su interior, que le importa un comino lo que se decida entre todos, ella va por libre, con la cabeza levemente echada para adelante, su espalda encorvada, su 'cajadedientes' y unos brazos largos para abrazar farolas, contenedores o al mismísimo Diablo. Le da igual, con tal de conseguir lo que ella quiere.

Tiene una camarilla de personajes mediocres que le rodea, con esas caras de ciencia y filosofía que a uno se le parte el alma al verlos hablar. No han hecho nada en su vida, no les hacía falta para medrar en la estructura piramidal de La Familia, fueron programados para ello desde ‘chiquetitos’.

La seguirán, a Su Majestad Cateta, hasta los confines de la ignorancia en busca de marisco. Evitarán cualquier trabajo en el sector privado, salvo que sea un ‘enchufasodel15’ que les asegure caviar, angulas y más gambas.

La Más Grande entre los zoquetes, la más mala entre las sierpes, Su Catetísima Excelencia, seguirá dañando a todo el que le rodea. Su camarilla de esbirros se libran por ahora porque le temen y la siguen, llevan su palio negro lleno de cuervos.

Solo me queda desear que algún día la gente los eche de sus poltronas doradas y dejen de parecer importantes. Entonces, estos seres falsos, se tendrán que mirar al espejo y verán, que detrás de esos ojos vacíos, no hay nada, ni rastro de la más mínima vergüenza.

Pero si la banda de forajidos de La Más Trepa tuviera un revés y perdiera poder, se irían por los sumideros, a unas pestilentes cañerías que ninguna fontanera pudiera arreglar, y de ahí, directos al mar del olvido.

Allí, las ruidosas gaviotas carroñeras de la banda genovesa de Don Mariano, quizás les acojan. Los lumbreras se unirían a ellos sin dudarlo, lo que haga falta, con tal de seguir mariscando.