Telecinco convierte en espectáculo el presunto abuso sexual a una concursante de Gran Hermano

En 2017, como no podía ser de otra manera, tenemos una nueva edición del programa de Tele-realidad más popular entre la audiencia más exquisita de España.

Este año, al igual que los 17 anteriores, se han propuesto subir el nivel cultural de la casa, integrando a concursantes que por lo menos sepan identificar la bandera de Cataluña.

Aun así, esto es lo de menos, pues lo que realmente mueve a las masas, y más que a nadie, a la audiencia de Telecinco, es ver cómo una serie de jóvenes conviven entre ellos sin más entretenimiento que sus propias discusiones.

De esta forma podemos ver cómo el programa explota esto hasta sus últimas consecuencias, emitiendo en prime-time la discusión que han tenido dentro de la casa por ver quién se ha comido una patata de más. Esto, aunque podamos dudar del nivel de decencia de la cadena, es mínimamente respetable, pues solo atenta contra la inteligencia del espectador. Sin embargo, todo cambia cuando se comienzan a tocar temas más serios como puede ser el acoso o incluso el abuso sexual.

En pasadas ediciones ya habíamos visto casos de acoso (o lo que en un colegio se llamaría bullying) hacia ciertos concursantes; pero todavía no se había dado el impensable hecho de un abuso sexual en la Televisión.

El pasado 4 de noviembre, la organización expulsó a José María de la casa por supuesto “comportamiento intolerable”, para más tarde declarar que los hechos habían sido puestos en manos de la Guardia Civil. Durante unos días, la cadena no esclareció nada al respecto, pidiendo “respeto a los afectados”.

La supuesta víctima, Carlota, también salió de la casa, pero tras decidir no presentar cargos, se reincorporó a la normalidad del programa.

En la gala del pasado jueves, y tras haber pedido respeto, Jorge Javier Vázquez comenzó el programa mostrando las declaraciones de Carlota sobre el tema e imágenes dispersas de conversaciones de dicha concursante con sus compañeros. Todo esto, mientras le preguntaban por su opinión a la madre de la afectada, presente en el plató.

El programa del Jueves tuvo 1,7 millones de espectadores, mejorando casi un 2% su audiencia respecto a la gala anterior.

No podemos comprobar la veracidad de lo ocurrido, pero sí podemos, al igual que ha hecho el Instituto de la Mujer, denunciar públicamente la hipocresía y la crueldad con la que ha actuado la organización del programa y la cadena.

Como decía al inicio, Telecinco ha superado los límites de la decencia, y peor todavía, ha superado los límites del respeto, usando como llamamiento para los espectadores algo tan cruel como una supuesta agresión sexual.

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