“Regurgito de emoción y temblor patrio cuando enchufo la caja tonta”

El periodista Emilio López Carrasco opina sobre la nula ética del periodismo televisivo español

El espectáculo mediático en España no deja indiferente a nadie que tenga un mínimo de ética y deontología, no digamos ya para la gente seria que aún sobrevive, del periodismo verdadero. Regurgito de emoción y temblor patrio cuando enchufo la caja tonta y sintonizo esta vez Antena 3, en concreto el programa de Susanna Griso.

Ya de entrada resulta patético y sintomático tener como “colaborador”, “tertuliano” o –mucho peor- opinadores fabricados al arbitrio del apellidaje y el compadreo vario, tales como el matador millonario y famosillo del papel couché, Francisco Rivera, diciendo tonterías más propias de iletrado y de relamido, y –por supuesto- de pretendido compi yogi, que lo más cerca de un libro que ha estado ha sido un esbozo de soplo de polvo engarzado en el tiempo de la niñez, es decir, nunca, …o al conde que se arrima al “telecouché”  este inventado por algunos directivos de medios más preocupados por el show que por la calidad, centrados en el puro espectáculo y en un único objetivo a toda costa, esto es, el de batir los récords de audiencia del último día, de la última emisión, persona que esconde que es inhumano e indiferente a quienes piden ayuda, y que realmente están en situación precaria porque su profesión está infectada de gente que no sabe ni lo que la profesión es, no digamos escribir un texto periodístico, documentarse con fuentes serias e independientes, o ser justo y ecuánime y, no digamos ya, que pudieren compartir aquello del bien común, ni pensar dejar en su casa aparcados los problemas y taras personales, incluidas ideologías … El nivel de la televisión en España es dantesco, putrefacto y hediondo total. Sintonices lo que sintonices, siempre te joden la fiesta. Imagínense ser periodista honrado y ético, el sufrimiento es padecimiento crónico, insoportable.

Porque contratar a millonarios, cuyas familias bordean la ley para no pagar a Hacienda lo que debieran en justa proporción, para hablar de los problemas de las gentes de a pie, no solo resulta torpe, sino que lo que se hace desde los medios es “empoderar” a la mediocridad en base a su cuenta corriente, a sus apellidos y a las chorradas que puedan soltar, para alimentar a la cuota-share, como si fueran las anguilas asesinas de las piscinas mortíferas de Nerón.

De pavor periodístico es que Corcuera, ese vejestorio caduco y tardo fascista, un verdadero “sucialista” donde los haya, reconozcámosle al susodicho el “mérito” de aquella conocida como “Ley de la Patada en la Puerta”, que acabó por escandalizar a los juristas de bien y, de paso, por enervar la comidilla en bares, esquinas y mentideros varios. Este sujeto, que va de socialista, se pavonea de plató en plató conservador, sacando pecho “dedocrático”, defendiendo el sistema bipartidista corrupto del que saquearon con fondos reservados –para los más jóvenes éstos fondos eran dinero público malversado por Vera, por el más impresentable Director de la Guardia Civil que haya tenido la Institución Armada en toda su Historia, el que se fugó a Laos, Luis Roldán, ese que dilapidaba el dinero público en putas gruesas y feas, en abrigos de pieles Cibelinas, y en joyones de los caros y suntuosos, esos que destellan a la entrada de las recepciones reales e institucionales, creando aturdimiento locuaz en las “excelsas” faunas y floras que chupetean de los actos públicos, ignorando el hambre, el paro, el frío, el paro sin prestaciones, y la tristeza de ser un marginado social, porque así nos tienen a millones de ciudadanos ya, marginados por ellos, por las instituciones que nos chulean y maltratan, que nos sacan lo poco que nos queda en multas y arbitrios varios, y que nos toca la moral con “vuelva usted mañana”, e “incluso vuelva usted pasado mañana” que es mucho mejor…

Rubén Amón, ….”periodista” que me sonroja, se pone digno frente a los nacionalistas catalanes, los nacionalistas españoles tienen el beneplácito del establishment. Son tan sinvergüenzas y tan buenos mercenarios de la información, sus estómagos son tan agradecidos, que prefieren (cito varios ilustres ejemplos de entre los miles posibles) a Belén Esteban y Kiko Hernández, a Cayetano Martínez Irujo, a Francisco Rivera o al edecán de la saliva fétida y tierna, el salido e impresentable Sostres, que tuvo en vilo a la censuradora Isabel San Sebastián en directo, escandalizando su moral pacata y selectiva, a retales, cuando este baboso engendro pontificaba sobre cómo huelen las partes genitales de las niñas; Me repugna solo pensarlo, solo recordarlo… Esta catadura moral es la que los directivos irresponsables y podridos, los directivos sin conciencias que aplastan la vida de los demás, difundiendo desigualdad, desinformando, enchufando a intrusos del periodismo que ni siquiera son licenciados en nada, generando odio –ellos son los que generan odio, no los legítimos ciudadanos exigiendo trabajo, pan, dignidad, derechos o independencia- y generando basura televisada que me hace despedirme con un llamamiento: En vez de enchufar la televisión, lee un buen libro.  Consejo de periodista independiente, de los de verdad.

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