Una novela algo dramática

Me encuentro leyendo una novela bastante impactante. El protagonista de la novela, Leandro, padre de una hija, debe levantarse todos los días a las 5 de la mañana para ir a trabajar a una fábrica de golosinas. Estuvo varios días de baja tras el fallecimiento de su mujer debido a un infarto que no pudo ser evitado.

Iban los tres en el coche y la mujer, que conducía, sufrió el problema cardiovascular, que la fulminó en apenas 2 minutos. Después de este fatídico acontecimiento a Leandro le llegan algunas amenazas sobre su despido, debido a los recortes de personal. Finalmente, acaba siendo uno de los que tiene que dejar su puesto de trabajo.

Tras unos meses sacando dinero de algunos ahorros y viviendo en situaciones minimalistas llama su vecino a la puerta, que a su vez era el casero, para comunicarle que deben abandonar el piso en caso de no pagar el alquiler del mes actual. Leandro, ante dicho ultimátum, intenta conseguir algún medio de subsistencia, sin resultados.

Lleva a su hija cualquier bocadillo o trozo de comida que encuentra por la calle y algún regaliz que le quedaba en su antiguo uniforme de trabajo. Días después de su reunión con el vecino abandonan el domicilio y comienzan la búsqueda de un hogar o techo bajo el que pasar las frías noches de febrero. Con la mejor de las suertes, podrían encontrar alguna manta en algún recoveco de la ciudad.

Les he dicho que me encontraba leyendo una novela -algo dramática-, pero les he mentido, estoy viendo el telediario. Quizá mañana me encuentre con Leandro y su pequeña cuando vaya a comprar chuches.

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