Demostrado, la injerencia rusa en las elecciones de EEUU era una patraña

El productor de la CNN ya confesó que todo era mentira, ahora se cierra la investigación oficial

La investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016 en EEUU que ganó Donald Trump se va a cerrar por falta de pruebas.

Mike Conaway, principal representante del Partido Republicano ha anunciado que el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EEUU cerrará la investigación en breve.

No se va a entrevistar a más supuestos testigos y los republicanos están preparando un informe final que cierre definitivamente el caso. El propio productor de la CNN John Bonifield, confesó en cámara oculta que todo el caso era una ‘patraña mediática’ que había sido creada simplemente para ganar dinero. A pesar de las evidencias, los principales medios occidentales silenciaron esta confesión y siguieron con la campaña antirusa viendo injerencias en todo proceso electoral y hasta en la crisis catalana. Las evidencias han ido desmontando todas y cada una de las supuestas injerencias. De hecho la Embajada rusa se llegó a mofar del diario EL PAÍS por su campaña dirigida por David Alandete y que fue objeto de mofa también de medios rusos como RT. 

El Partido Republicano ha entregado al Demócrata un borrador de dicho informe de 150 páginas para que lo revisen hoy martes. En el texto se confirma que no hay ninguna evidencia de colusión, o de trama, de Rusia para que Trump ganara las elecciones.

“Hallamos tal vez algún mal juicio, reuniones inapropiadas, juicios inapropiados para concertar reuniones, pero solo Tom Clancy (autor de Bestsellers estadounidense) podría tomar esa serie de contactos inadvertidos, reuniones o lo que fuere, y entretejer con eso una especie de ‘thriller’ de espías”.

A su vez, tira por tierra la evaluación oficial realizada por la CIA que afirmó que Vladimir Putin, presidente de Rusia, había mostrado “preferencias” por Donald Trump durante las elecciones 2016.

Conaway afirma al respecto: “No pudimos llegar a la misma conclusión que la CIA, de que ellos específicamente querían ayudar a Trump”.

A su vez ha quedado demostrado que el entorno de Clinton pagó a un espía británico para que mintiera sobre la supuesta injerencia rusa.

En la investigación de los legisladores de EEUU se han revisado 300.000 documentos y entrevistado 73 testigos sin hallar prueba alguna que apunte a dicha injerencia con la que se ha dado la matraca durante años en los principales medios norteamericanos y de la OTAN en general.

Durante la misma se investigó los cuatro supuestos que sostenía Hillary Clinton para explicar su sonada derrota electoral: El supuesto esfuerzo de Rusia en interferir en las elecciones, la respuesta del Gobierno ante esa supuesta campaña, la filtración de información clasificada y relacionada con el tema así como los posibles vínculos de la Federación Rusa con “individuos asociados con campañas políticas”.

Tras afirmar la patraña en sus titulares durante meses medios tan prestigiosos como EL PAÍS, La Sexta, Cuatro o TVE, estaremos atentos a sus portadas por si rectifican.

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