Opinión

Mariano de Isengard piensa en un plan sucio y cobarde, dimitir

Mariano de Isengard piensa en un plan sucio y cobarde, dimitir

Publicado: 30 de mayo de 2018 12:19 (GTM+2)

Mariano de Isengard sitiado

Mariano de Isengard sitiado

Mariano de Isengard estaba pegado a un agujero en la pared del Salón del Marca. Estaba asustado, con los ojos abiertos y boqueaba cual pez en su pecera. Por el boquete en la pared entraban flechas incendiarias que prendían el rico dosel de la cama mariana así como cortinas, cojines y los tronos de madera. Agarrado a su pierna estaba llorando y gritando Paco Duendar ‘lenguadeserpiente’, su bufón personal.

La única que luchaba como una loca era Chuchana Lannister, la Gran Bruja del Sur, que arrojaba losetas del suelo, columnas, ceniceros y sillas a los soldados que escalaban los muros de la fortaleza genovesa del Clan Azul.

- ¡Iros de aquí tiesos!, ¡No nos quitaréis lo nuestro! ¡No cogeréis a mi Mariano!

Fuera, un crisol de banderas de diferentes colores, donde predominaban el rojo y el morado, asediaban el rico castillo de Alí PPá. En su patio interior quedaban pequeños grupos de esbirros con sus armaduras azules y sus maletines que, en vez de combatir, no paraban de darse sobres y saquear su propio palacio.

Los que luchaban en las murallas y morían a puñados eran los caballeritos naranjas de Albert Nosentera. Parecían dopados a la hora de pegar mandobles por defender al Gran Khan de la corrupción, Mariano de Isengard. Los ojos rojos de los paladines pagafantas no vieron como detrás, los del clan azul abandonaban a escondidas la defensa por túneles y alcantarillas.

Mariano miró de reojo espantado el horizonte, el pueblo que venía a por él. El ruido era ensordecedor y cerró los ojos, se estaba volviendo loco. Entonces tuvo una visión en una nube lejana, vio una imagen, Yoda I de Pujolia, rodeado de obispos y negros inquisidores salvaban a Rosalín Eclesias, la mujer de Barcinas, su confesor y tesorero. Junto a Yoda I de Pujolia estaban acompañando a Rosalín las ricas momias del PSUSA, Rubal Kabar, Filipo de Persia, Helena Teatracamo, Pep Bon y Zapatir ibn el Inútil.

Entonces Mariano de Isengard abrió mucho los ojos y dijo más relajado:

- Qué buenos son mis compañeros forajidos.  Ahora podría dimitir y entregar el poder. También puedo aferrarme a esa columna y no me saca de aquí ni Perrymeison pero lo másss cobarde que puedo hacer esss salir por la tangente antessss de que me echen.

Chuchana Lannister, la Dama Oscura del Sur, lo miró sorprendida.

- Eso es realmente cobarde y sucio. Es usted un genio, jefe.

Mariano miró alrededor con sus ojos desorbitados y dijo:

- Sea, ya tal.

Esta es la imagen soñada por él de su cobarde dimisión:

 

Mariano saliendo de la Fortaleza Genovesa

 

(continuará)

Capítulo anterior de la Saga Juego de Mustios:

Capítulo XIII. Mariano de Isengard sitiado por Pédrogorn hijo de Árathorn