Opinión

Mariano de Isengard se coge una trompa tras su derrota

Mariano de Isengard se coge una trompa tras su derrota

Publicado: 31 de mayo de 2018 21:21 (GTM+2)

Mariano de Isengard completamente beodo

Mariano de Isengard completamente beodo

Finalmente la fortaleza azul genovesa cayó. Los soldados rojos y morados conquistaron los muros y ya solo quedaba la ciudadela, el bunker de Don Mariano, el Salón del Marca. En la batalla, sus aliados, los caballeros naranjas de Albert Nosentera, fueron vencidos en su lucha a muerte por salvar a su amo. Los forajidos azules sin embargo esquivaron el combate y huyeron por un pasadizo con todos sus sobres y maletines prendiendo fuego a grandes cofres llenos de archivos y documentos corruptos.

El Gran Khan de la Corrupción estaba encerrado en el búnker bebiendo como si se fuera a acabar el mundo. Mariano de Isengard, Visir de Visires, el Guardián de la Sagrada Puerta de la Caja B, se había cogido una cogorza mientras le observaban alucinados sus irreductibles, Chuchanna Lannister y Paco Duendar. Ellos intentaban que su maestro escapara por un túnel pero él se negaba y quería seguir bebiendo.

- ¡Viva el vino! ¡Viva la madre que lo parió!

Chuchana se acercó a darle un poco de agua mientras Mariano se trincaba las botellas a gañote.

- Jefe, tenemos que largarnos o nos quitarán todo.

- ¡Que vengan! ¡Y Bailamossss! ¡… puede ser mi gran nocheeee! Chuchana zagalaaa, que guapa eressss.

- Ay Don Mariano no sea así, que sabe que me vengo arriba rápido.

Mariano se bebía hasta el agua de los floreros. Ciego como un piojo intentaba mover los brazos, como bailando y miró con una sonrisa pícara a la Bruja Oscura del Sur.

- ¡Zalamera! ¡Bruja, que me has embrujado!… no sé si era así pero ahí lo dejo. Vaya cogorza que llevo. ¡¡Paco!! ¡¡¡¡Eres un fenómeno!!!! ¡Dame un abrazo!

Paco Duendar estaba preocupado pero no paraba de trincar dinero de los cajones y se llevaba hasta los pomos de las puertas. De repente Mariano se intentó levantar pero se agarró a una columna y cayó girando al suelo.

- ¡Soy un abrazafarolas! ¡Pero español, muy español y mucho español! Voy alicatado de arriba abajo ¡Como nunca! ¡Cocido, cocido! Lacasito, completamente mecedora.

Chuchana llamó a Paco Duendar que se acercó a su amo. Ella agarró a Don Mariano y lo puso a cabrito sobre el pequeño bufón que resopló.

- Te quiero Paco. ¿¡Qué nos ha pasado!? Tenemos que vernos mássss.

Mariano intentó besar a su esbirro que escondió la cara. La Dama oscura metió los dedos en los ojos de una estatua de Don Mariano sonriendo y una pared se abrió desvelando un pasadizo oculto. Luego llamó a Paco Duendar.

- Vamos, gordo. Trae al jefe aquí. Vámonos ya que vienen los tiesos.

Paco Duendar iba colorao cargando con el Emperador del Trinque que le metía un dedo en un ojo y le robaba la cartera. Finalmente, lentamente, se fueron metiendo en el túnel. Chuchana miró atrás, cogió un candelabro de oro y lo guardó en su manto negro. Tras ella se cerró el pasadizo.

De fondo Mariano seguía cantando y su voz se fue alejando:

Con el pipirivipipi, con el paparabapapa, al que no le guste el vino es un animal, es un animal. ¡No dimito! ¡No! ¡Nein! Vaya turca que llevo en lo alto...

(continuará)

Capítulo anterior de la Saga Juego de Mustios:

Capítulo XIV. Mariano de Isengard piensa en un plan sucio y cobarde, dimitir