Chuchana Lannister es cercada en el Palacio de San Muermo por Pinimán

Juego de Mustios. Capítulo XVII. De cómo el pueblo de Avecrenia del Sur se rebela contra el clan PCHUCHA y ataca la fortaleza negra del Enchufe Dorado

Tras la derrota de Mariano de Isengard, el Gran Khan de la Corrupción, Chuchana Lannister se vio sola en su Palacio Negro en Tiesaduría, Avecrenia del Sur.

Eran malos tiempos para los lumbreras, la guardia pretoriana del PCHUCHA. Antes comían gambas por doquier y saqueaban allí donde iban pero ahora los vándalos de Chuchana Lannister tenían que luchar para defender la fortaleza de la Gran Bruja del Sur.

El pueblo esclavizado, saqueado durante décadas, se había levantado de sus campos yermos y se había dirigido en armas contra el Palacio de San Muermo, donde guardaban el Enchufe Dorado, dios del clan PCHUCHA.

Allí, Jon Conejo, alias “laferiainterminable”, estaba dirigiendo a sus esbirros completamente beodo como era habitual, desde un ventanal del rico palacio.

– ¡¡Luchad por vuestros enchufes!! ¡¡Por vuestras gambas!! ¡¡Defended a Chuchanaaaa!! ¡¡Que nos echaaaaan de aquí!!

Laferiainterminable fumaba colillas del suelo mientras le daba grandes tragos a un cartón de vinate malo. Chuchana Lannister, que estaba unos metros detrás de él, lo miraba nerviosa mientras rompía cuellos de pollos y se comía un roscón de reyes a dentelladas, su dieta habitual.

– ¡Feria! ¡Feria! ¡Cárgate a ese Pinimán si lo ves! Ese médico me ha levantado a ¡mitierramigente! ¡Contra mí! ¡La Más Mala!

Junto a ella estaba la brujita Ber Ónika Pérez, la máxima mediocridad del PCHUCHA, que estaba oculta entre los mantos negros de la Dama Oscura.

– Chuchana, si perdemos el palacio ¿Qué será de nuestro clan? No sabemos hacer nada salvo robar, vivir en palacio y comer gambas.

Chuchana miró hacia abajo y respondió a la pequeña inútil.

– Tranqui Mázima Mediocridá. Antón García Forrarse está hablando en sus púlpitos a favor nuestra y esperamos poder engañar a más esbirros. Seguiremos robando allá donde vayamos. Eso fijo.

Acto seguido le tiró unas cuantas gambas a la Máxima Mediocridad del PCHUCHA que se las engulló devotamente.

Entonces apareció en escena Mario Chisme Hez, el inútil más rico entre los inútiles del PCHUCHA, que portaba un enchufe dorado e iba a tirarlo por la ventana contra el pueblo.

Chuchana le metió una colleja que cayó al suelo partiéndose varios piños. El enchufe dorado se quedó dentro del rico salón negro iluminado con velas negras.

– ¡¡¿Ande vas inútil?!! ¡¡Tira piedras, no tires oro, que es nuestro!! Un día de estos, te voy a poner unas velas negras, inútil. Qué sola me encuentro.

Chuchana Lannister levantó su mirada lánguida y se perdió en el cielo negro de Tiesaduría. Cientos de fuegos de campos saqueados creaban una gran nube negra que oscurecía todo, como a ella le gustaba. Primero sonrió y enseño su caja de dientes de acero, luego se puso triste y murmuró.

– Mariano, Jordi ¿Por qué me habéis abandonado?

(continuará)

Capítulo anterior de la Saga Juego de Mustios:

Capítulo XVI. Pacto de silencio roto entre Cuchana Lannister y Don Mariano de Isengard

 

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