Cities: Skylines, el videojuego al que deberían prestar atención los alcaldes

Este potente simulador permite crear y gestionar desde pequeños pueblos hasta grandes ciudades

Con la llegada del verano mucha gente emplea parte de su tiempo libre a los videojuegos y uno de los que más está de moda entre la comunidad de usuarios de Steam es Cities: Skylines. Con este potente simulador se puede crear y gestionar una gran ciudad.

Desde controlar el tráfico o la ubicación de las tuberías hasta decidir cuantos impuestos deben de pagar los ciudadanos, el jugador lo controla todo. Este potente videojuego llegó al mercado en el año 2015 de la mano de la compañía Paradox Interactive, pero ahora está más de moda que nunca gracias a sus continuas expansiones.

En estos tres años de vida han salido varios DLC que han incluido todavía más opciones para tu ciudad, desde poder gestionar diferentes servicios para el día y la noche, hasta opciones para hacer una ciudad verde y respetuosa con le medio ambiente.

Tales son las opciones que brinda este juego que el Servicio Sueco de Construcciones (Svensk Byggtjänst) empezó a usar Cities: Skylines como herramienta para diseñar un nuevo distrito dentro de la ciudad de Estocolmo. El proyecto llamado Norra Djurgårdstaden incluye 12 mil viviendas y 35 mil espacios laborales en una zona que sufre actualmente de baja oferta en ambos aspectos; el juego entra en acción dentro del proceso de planificación para simular diferentes escenarios de forma que puedan encontrar errores de diseño o soluciones para situaciones que no son fáciles de ver de otra manera.

En Youtube numerosos creadores de contenido como Chiches, R4pela o Dovi games, suben series de vídeos construyendo ciudades con este juego, algo que se convierte en una experiencia prácticamente hipnótica para los espectadores.

Jugar a ser el alcalde de una megaciudad

Para fundar una ciudad, se puede elegir la opción de Alejandro Magno: conquistar todo el mundo conocido, soñar con buenos augurios, interpretar los sueños ubicando el lugar en una remota colonia egipcia habitada por un puñado de pescadores, marcar con harina el terreno y mandar construir la urbe más esplendorosa que tu tiempo. Y hacerlo, además, creando un gigantesco imperio antes de morir con 32 años, una edad en la que la mayoría todavía está pensando la coveniencia de atarse con una hipoteca para el resto de sus días. La otra opción, la sencilla, la que elegimos todos aquellos que no hemos sido educados por Aristóteles ni ocupamos un lugar en la Historia como uno de los grandes nombres de la Antiguedad, esconectarnos a nuestro ordenador y dejarnos seducir por un simulador.

Los videojuegos de construcción de ciudades son un subgénero que ha gozado de gran popularidad desde hace más de 30 años, y que cuenta con un buen número de fieles seguidores dispuestos a dar rienda suelta a sus aspiraciones de convertirse en gestores eficientes. El más popular entre todos estos juegos es Sim City, un clásico creado por Will Wright, cuya primera versión nació en 1989 y que lanzó su último título en 2013. A su rebufo nacieron multitud de simuladores de muy distinta calidad y ambiciones, pero manteniendo las constantes del original: la vista sobre los escenarios es cenital, los jugadores construyen edificios y gestionan los servicios básicos de la ciudad, y los habitantes de la misma son manejados por el programa.

Cities: Skylines, un juego desarrollado por Colossal Order, un pequeño estudio finlandés, es para muchos periodistas especializados el heredero del clásico Sim City. Mariina Hallikanen, CEO del estudio, cree que su éxito radica en que permite al usuario “crear la ciudad de sus sueños”, que es una forma más poética de ensalzar la versatilidad del juego, ya que el programa permite personalizar al máximo cada decisión del jugador y no pone límites al crecimiento de la urbe (excepto aquellos que dictaría el sentido común en una ciudad real). La capacidad de simulación del juego es tan realista que el ayuntamiento de Estocolmo decidió utilizar Cities: Skylines como herramienta para planificar el nuevo desarrollo urbanístico de Norra Djurgårdstaden, el puerto de la ciudad, invitando a los jugadores a participar en el proyecto. Algo parecido están haciendo también en Hammond, ciudad finlandesa, donde lanzaron un concurso de ideas para un nuevo barrio utilizando el simulador. Hallikanen piensa que estas experiencias demuestran que su programa puede ser una fabulosa herramienta para planificar las necesidades de las ciudades en asuntos tan importantes como, por ejemplo, la movilidad urbana. Así que no sería extraño que algún adolescente esté en estos momentos diseñando desde casa las claves de las megalópolis del futuro.

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