El reto de curar la agorafobia y el Trastorno Obsesivo Compulsivo

El trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC, así como la agorafobia, son dos de los trastornos de ansiedad más frecuentes y más difíciles de curar. A pesar de los esfuerzos que realiza el paciente y de la dedicación del psicólogo o terapeuta, son muchas las personas que no consiguen vencerlos; aunque hay muchas otras que sí lo consiguen.

El TOC es un trastorno de ansiedad que afecta a cerca del uno por cien de la población, y se caracteriza principalmente por la presencia de pensamientos intrusivos, es decir, pensamientos que aparecen incluso aunque la persona intente evitarlos. Se transforman en obsesivos porque la persona se angustia, se culpa o se censura por tener ese tipo de pensamientos, con lo que piensa una y otra vez en ellos, intentando encontrar una salida a su conflicto mental. Se establece una especie de lucha en su mente por intentar apartar estos pensamientos de la conciencia, o bien por evitar el aumento de la ansiedad que este tipo de pensamiento le genera. A pesar de que la pesona lo intenta una y otra vez, estos pensamientos vuelven a aparecer en su conciencia y a generar nuevamente angustia en el paciente. Generalmente son pensamientos profundamente angustiantes y negativos, que pueden adoptar la forma de un determinado conflicto psicológico, para el cual el individuo intenta buscar una resolución intelectual, de modo que entra en un bucle de “darle vueltas a la cabeza” a un determinado asunto una y otra vez.

En algunas ocasiones se manifiesta también en forma de actos repetitivos, son lo que se conoce como actos compulsivos. Estos son actos que la persona realiza de forma repetitiva cuando aparece un determinado pensamiento intrusivo. El motivo por el que se realizan estos actos, es porque la persona intenta evitar que aumente su nivel de ansiedad como consecuencia de los pensamientos intrusivos. El acto compulsivo es la consecuencia del pensamiento intrusivo, y puede ser una acción física (como por ejemplo comprobar que una puerta o ventana está correctamente cerrada, lavarse las manos, o mirar un determinado objeto; o bien algo mental. Un ejemplo de acto compulsivo mental, sería por ejemplo, repetirse mentalmente una determinada palabra cuando la persona tiene un pensamiento determinado, o tener que contar hasta 10, o repetirse mentalmente una frase cada vez que mira un objeto determinado.

En cuanto a la agorafobia, se trata de un trastorno que produce ataques de ansiedad en una persona, muchas de las veces que se expone a una situación determinada, como por ejemplo viajar en autobús o tren, andar solo por la calle, o incluso miedo a estar sólo. Para el resto de personas, es complicado llegar a comprender correctamente este trastorno, pues no son conscientes de los elevados niveles de ansiedad que alguien puede experimentar por el hecho de por ejemplo, ir solo por la calle, o estar en grandes aglomeraciones de gente.

Muchas personas se preguntan cómo curar el Trastorno Obsesivo Compulsivo y la agorafobia. El primer paso siempre querer curarse y pedir ayuda. Uno de los problemas que presentan muchas personas con TOC es que no saben que lo sufren. Saben que tienen un problema de ansiedad, que les sucede algo que no es normal, pero ni siquiera saben que eso que les ocurre, es algo que sucede a millones de personas en todo el mundo. Probablemente nunca en su vida han oído hablar de este trastorno, ni tampoco de la agorafobia, por lo que no pueden intuir que ese podría ser su diagnóstico. Obviamente el diagnóstico debe hacerlo siempre un psicólogo o psiquiatra, pero para que eso sea posible, es necesario que el paciente busque la ayuda de un profesional. Muchas veces, la reacción de una persona que está comenzando a sufrir este tipo de trastornos de ansiedad, es la de vivirlo en silencio, y con mucha culpabilidad, lo que hace que aumente el sufrimiento emocional y que no pueda encontrar la ayuda que necesita para curarse.

La curación del TOC no siempre es fácil de conseguir. Por un lado, muchas veces se requiere la ayuda de un profesional, y por otro lado la fuerza de voluntad del paciente, pues requiere mucha disciplina, esfuerzo y determinación. Uno de los abordajes terapéuticos más frecuentes, es la psicología cognitivo-conductual, que se basa principalmente en el hecho de aprender a entender el funcionamiento de la mente, la irracionalidad de los miedos, y la irrealidad de los pensamientos. Obviamente también se trabaja la transformación de las rutinas mentales y físicas asociadas a las ideas intrusivas y a la presencia de ansiedad.

En el caso de Trastorno Obsesivo Compulsivo, el paciente debe sustituir los actos compulsivos, por otras acciones que le permitan liberarse de esos actos y de la elevada ansiedad que generan ese tipo de ideas intrusivas. Normalmente, la terapia suele durar meses, estableciendo una pauta de una o dos sesiones a la semana. Es fundamental que haya una buena relación psicólogo-paciente, y que la persona pueda abrirse emocionalmente. Esto es especialmente importante porque en muchos casos, los pensamientos intrusivos tienen una connotación altamente negativa, que hace que mucha gente no se abra a contar detalladamente ese conflicto que le genera una profunda culpabilidad.

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