La OTAN es la gallina de los huevos de oro para los fabricantes de armas de EEUU

Trump no quiere financiar guerras en Oriente Medio como sus predecesores pero hace de comercial de las todopoderosas empresas armamentísticas estadounidenses

Los miembros de la OTAN han recibido las órdenes del presidente Donald Trump de que gasten más en armas hasta alcanzar el 2% del presupuesto que establece la alianza militar.

Pero bajo este mandato lo que se esconde es un enorme negocio multimillonario para las empresas de armas de EEUU. De hecho no hay amenazas reales que justifiquen ese gasto, ya que ese porcentaje se pensó durante la época de la Guerra Fría.

Tanto Rusia como China no quieren una guerra con la OTAN ya que no habría ningún beneficio, supondría la destrucción del planeta y han repetido en varias ocasiones que quieren la paz y la colaboración entre todos los países, aunque los medios del mainstream lo hayan ocultado.

De hecho el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo hace días “no vemos ninguna amenaza inminente contra ningún miembro de la OTAN”.

Por su parte, el Instituto de Investigación de la Paz afirmó en su informe Mundial de 2018 que Rusia ha gastado en 2017 en armamento 66.3 mil millones de dólares, un 20% menos que en 2016.

Pero esto no vende armas y por ello a veces se fingen situaciones alarmantes o se fomentan incluso las guerras con el preceptivo apoyo mediático.

Y es que Estados Unidos es el mayor productor de armas del mundo desde la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó su enriquecedor negocio. Además las empresas de armas ponen y quitan presidentes al apoyar con miles de millones sus campañas electorales.

Quizás por eso Donald Trump, en vez de financiar guerras en Oriente Medio como hicieron los Bush, los Clinton (tanto Bill como Hillary) y Barack Obama, está haciendo de vendedor ambulante y aumentando el negocio de las compañías armamentísticas gracias a sus dotes de comercial.

El 12 de julio, en la reunión de la OTAN Trump sacó el catálogo de vendedor de armas y dijo que “Estados Unidos es, con mucho, el mejor equipo militar del mundo: los mejores aviones, los mejores misiles, las mejores armas, lo mejor de todo” y luego nombró a las principales empresas fabricantes de armas de Estados Unidos, “Lockheed Martin Corp, Boeing Co y Northrop Grumman Corp”.

Y sus palabras tuvieron el efecto buscado en la Bolsa de Valores Nasdaq pasando en 24 horas el precio de las acciones de Lockheed Martin de 305.68 a 318,37 dólares, las de Boeig de 340,50 a 350,79 dólares y las de Northrop Grumman de 311,71 a 321,73 dólares.

Trump además dijo “hoy tenemos muchos países ricos con nosotros [el 12 de julio en la Conferencia de la OTAN] pero tenemos algunos que no son tan ricos y me preguntaron si podían comprar el equipo militar, y si podríamos ayudarles, y sí, los ayudaremos un poco”.

Con estas palabras fomentaba el aumento de las acciones al permitir a países más pobres comprar a plazos. Ya hace años el Departamento de Estado hizo todo lo posible para que las empresas de armas eviten los controles, las restricciones legales, morales y económicas.

En especial para poder vender a regímenes de dudosa reputación como Arabia Saudí, que actualmente tiene mayor presupuesto en Defensa que Rusia. La terrible dictadura saudí, aliado de la OTAN, financió al ISIS según confesó Hillary Clinton en un mail desvelado por Wikileaks. 

Estas leyes ya no se aplican, porque el 13 de julio el Departamento de Estado anunció nuevas medidas para acelerar la aprobación gubernamental de propuestas de compañías de defensa y aeroespaciales, acción que fue muy bien recibida por el teniente general Charles Hooper, director de la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa, quien declaró en el Air Show Internacional de Farnborough el 18 de julio que “las exportaciones de defensa son buenas para nuestra seguridad nacional, son buenas para nuestra política exterior. Y son buenos para nuestra seguridad económica”.

Y es que Polonia, Rumanía (que solo tiene 750 kilómetros de autopistas y autovías), Gran Bretaña o Grecia (que casi quiebra hace pocos años), son los mayores compradores de armas de EEUU.

Rumanía, que es un país muy corrupto según el Banco Mundial para financiar sus autopistas no lo es para comprar miles de millones en armas estadounidenses.

Lo único bueno es que Donald Trump ha declarado que no quiere dominar el mundo mediante la guerra, como hicieron sus predecesores, pero a cambio, para seguir vendiendo armas su país, tenemos que aguantarle a él y su discurso de mal comercial de puerta fría.

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