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El suicidio, un tabú social oculto, ¿cómo intentar combatirlo?

El suicidio, un tabú social oculto, ¿cómo intentar combatirlo?

Publicado: 16 de agosto de 2018 08:12 (GTM+2)

En España se suicidan 10 personas cada día y 200 lo intentan. Se trata de cifras alarmantes, sobre todo si tenemos en cuenta que esta forma de muerte sigue siendo considerada un tema tabú en la sociedad.

De los últimos años, el 2014 fue el más acusado en cuanto a número de muertes. Un total de 3.910 fallecimientos registrados por esta causa, muchos de ellos causados por los estragos de la crisis económica.

En 2015 y 2016, a pesar de que los registros económicos, a nivel macro, fueron más positivos, esto no se tradujo en un descenso significativo en el número de muertes por suicidio, pues 308 y 33 suicidios menos no parece una señal muy esperanzadora, teniendo en cuenta que casi 3.600 familias perdieron a un miembro a causa de este tipo de muerte.

La Organización Mundial de la Salud describe el suicidio como un acto deliberado con desenlace fatal que es intentado y llevado a cabo por una persona con plena consciencia de las consecuencias definitivas de ese acto. Esto lleva a considerar este acto como la única solución posible para dejar de sufrir ante un dolor intenso que no se alivia.

De forma común, el suicidio puede ser el resultado de una planificación o de un acto impulsivo, pero en ambas conductas aparece un denominador común, la idea de que con este acto, el protagonita podrá librarse de un dolor que le agobia profundamente y que sus familiares o seres más cercanos descansarán de los problemas.

No es fácil tratar la problemática que lleva a una persona a mostrarse interesada por acabar con su vida a través del suicidio, pero si existe un tipo de profesional especializado en tratar este tipo de trastornos son los psicólogos.

¿Cómo pueden ayudar los psicólogos a evitar los suicidios?

El reto de los psicólogos debe ser el de ayudar a familiares y personas con trastornos a detectar y prevenir la conducta suicida en toda la población, y no únicamente en aquellas personas que ya han sido tratadas por alguna dolencia mental. Esa es, al menos, la opinión de Jorge López Vallejo, un psicólogo especializado en psicología infantil.

La temática del suicidio aparece de manera frecuente en los medios de comunicación, especialmente cuando quien comete este acto es un personaje famoso o de relevancia. Sin embargo, los profesionales y las asociaciones que prestan ayuda para evitar este tipo de muertes han de insistir en el tratamiento público de estos problemas.

Los propios profesionales deben dejar de considerarlo como tema tabú o como una conducta moralmente inaceptable y prohibida, para enfocarlo como cualquier otro problema de salud que no debe ser escondido y sobre el que hay que plantear estrategias de prevención para conseguir armas eficaces de detención.

Son muchos los psicólogos y las clínicas que hacen una buena labor para dar a conocer esta problemática y encararla de manera decidida, con armas suficientes. Una de estas clínicas es Nuestro Psicólogo en Madrid, un centro especializado en trastornos mentales y sintomas de depresión que intenta minimizar el riesgo de suicidio de todos los pacientes que se acercan hasta sus instalaciones.

El suicidio, la depresión, la tristeza, las inseguridades... no tienen cabida en algunas familias y entornos sociales o laborales, en los que solo hay cabida para emociones positivas. Esa machacante idea de "te lo mereces", "persigue tus retos", "intenta ser feliz"... si no se controlan de manera acertada pueden acabar suponiendo crisis de motivación, no sentirse realizados, y llevar esto hasta términos que son insalvables.

¿Cuáles son los mitos alrededor del suicidio?

Existen algunos mitos o ideas preconcebidas acerca del suicidio que algunas de ellas sí representan fielmente lo que le pasa por la cabeza a quien piensa en cometer este acto.

Una de estas ideas es preguntar a esa persona si está pensando en suicidarse. Esto puede ser muy peligroso, pues incita a hacerlo. Un buen modo de evitar el suicidio o al menos un intento de suicidio es interesarse por sus emociones y pensamientos. De este modo sentirá que nos importa y con su respuesta hace ver su malestar y será más posible la prevención del suicidio.

Una segunda leyenda sobre el suicidio es que si la persona que desea acabar con su vida lo expresa de manera insistente, acabará por no hacerlo. Con esta idea hay que guardar cierta cautela pues aunque es cierto que esta conducta puede alertar sobre llamadas de atención, en ocasiones puede ir más allá y acabar finalmente en un destino trágico.

Una muestra de esto que comentamos es que, aproximadamente 9 de cada 10 personas que se suicidan, declaran previamente sus intenciones, dando avisos evidentes de que necesitan tratamiento y apoyo.

Los problemas de sueño son un síntoma que en ocasiones puede ser realcionado con intenciones de suicidio. Desde Dormir Bien Ya ofrecen algunas ideas claves para tratar los trastornos del sueño. Por todos es sabido que dormir bien es fundamental para alcanzar un estado óptimo de salud física y mental.

¿Cómo evitar los intentos de suicidio?

Aunque es una problemática que afecta a miles de personas en España y millones de personas en todo el mundo, y con difícil tratamiento, el suicidio se puede prevenir en la mayoría de casos, si bien es cierto que no es fácil valorar la posiblidad de que una persona se suicide, por el tabú que sigue generando esta sociedad.

La mayor parte de las personas con ideas suicidas da avisos evidentes de sus intenciones. Antes comentábamos que una amplia proporción de personas que se suicidan muestran previamente sus intenciones, y esto debe servir para prestar atención y romar en serior todas estas amenazas, especialmente cuando son persistentes.

La mejor vía para evitar estos episodios es acudir a tratamiento psicológico, que se muestra muy necesario en personas con trastornos como la depresión, el alcoholismo o enfermedades mentales como la esquizofrenia.

La manera de enfrentar estas situaciones dolorosas y que parecen no tener salida en potenciar los recursos personales y orientarlos hacia reducir el sufrimiento.