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El drama de ser profesor en EEUU: vender plasma para pagar las facturas

El drama de ser profesor en EEUU: vender plasma para pagar las facturas

Publicado: 17 de septiembre de 2018 17:44 (GTM+2)

Donald Trump

Donald Trump

Mientras que Trump se afana en ir desmontando poco a poco pero sin pausa las reformas llevadas a cabo por Obama para permitir a todas las personas el acceso de a la sanidad, la educación pública en Estados Unidos vive una situación de precariedad cuasi tercermundista.

En estos momentos el país norteamericano cuenta con 3,2 millones de profesores que trabajan a tiempo completo en colegios públicos que están experimentando un estancamiento de sus salarios sin parangón. De hecho, ganan menos de media de lo que ganaban en 1990 ajustando el dólar a la inflación, según los datos del Departamento de Educación del país (DOE).

Los profesores del sector público ganaban de media en 2016 un 20% menos de los que ganan los profesionales de profesiones similares que requieren de un grado universitario. Esta situación se repite de Estado a Estado, dejando datos muy graves como el de Oklahoma: donde las retribuciones de los profesores decrecieron en 8.000 dólares en la última década.

Según medios locales las comunidades de profesores han ido perdiendo poder progresivamente mientras las autoridades han ido apostando por la austeridad. Si a ello se le añade el auge de los colegios privados y los recortes en los beneficios en jubilación de los profesores, se puede entender el panorama actual.

En el corazón de esta vorágine aparecen historias personales para no dormir. Hope Brown es profesora de historia en el Woodford County High School de Versailles (Kentucky). Lleva 20 años de profesora trabajando de 5 de la mañana a 4 de la tarde, y ha tenido que buscarse otros dos trabajos para llegar a fin de mes.

Al salir del instituto lleva a cabo otro empleo encargándose de los detectores de metales en un museo y cuando le queda tiempo dirige tours históricos para turistas por la ciudad junto a su marido. Además, dona plasma de sus células sanguíneas dos veces por semana, consiguiéndose sacar 60 dólares cada siete días para pagar facturas.

"Me encanta enseñar, pero realmente no nos pagan por el trabajo que realizamos", explica Hope sobre un problema que viene de lejos y con difícil solución a corto plazo. Cabe señalar que el sistema de educación pública de Estados Unidos se estableció en Massachusetts en 1647, y que desde entonces muchas localidades ni siquiera han pagado a los profesores, buscando a graduados que trabajasen por un salario más bajo.