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La complejidad de la economía del siglo XXI

La complejidad de la economía del siglo XXI

Publicado: 18 de enero de 2019 09:41 (GTM+2)

El progreso y la globalización de los mercados ha hecho posible una convivencia de los estados que se relacionan entre ellos con una facilidad nunca antes vista, los intercambios aumentan y cada vez se incorporan a esta red productos más complejos y la tecnología aplicada a los procesos productivos es más sofisticada.

El mundo, desde que se iniciase este proceso de cambio, se ha vuelto mucho más cercano en todos los sentidos, tanto virtuales como físicos, ya que se acortan las distancias gracias a la tecnología de internet y al transporte internacional profesional que cuentan con empresas de servicios logísticos, como Kanvel, que puedes visitar virtualmente tras este enlace https://kanvel.com e informarte ampliamente de todo lo que puede hacer por ti y tú empresa En este sentido, los intercambios intercontinentales generan grandes expectativas en forma de suculentos beneficios económicos, y gracias a empresas logísticas como la referenciada podemos sumarnos a estos intercambios sin complicaciones.

A partir de aquel desarrollo económico y estructural inicial aparecieron las primeras sociedades anónimas que tenían la capacidad suficiente para aportar grandes sumas de dinero a distintos tipos de proyectos de inversión. Empiezan a aparecer entonces acumulaciones de capital importantes que dan lugar a los primeros bancos con capacidad para conceder créditos a gran escala. Todo esto hace posible que se acelere la revolución industrial y se magnifique toda esta transformación hasta llegar a nuestro presente tal como lo conocemos hoy.

Es tal la complejidad de la economía que se hace necesario para cualquier tipo de empresa o compañía, sin importar su tamaño, contar con el apoyo de una consultoria financiera que le lleve, profesional y eficazmente, los asuntos relacionados con la planificación financiera de su negocio y le brinde el asesoramiento financiero personalizado que necesite en cada momento para poder contar con las mejores herramientas con las que participar en la dura competencia que ha supuesto esta globalización con garantía de éxito.

En la actualidad, todos compiten contra todos, y no solo con sus vecinos de su ciudad o país, como ocurría con anterioridad, en otra época que ahora parece ya muy lejana, aunque apenas hayan transcurrido unas décadas, ahora el tablero de juego es global.

La economía doméstica también ha cambiado sustancialmente

Como decimos, nos parece muy lejana esa época en que las cosas eran sustancialmente distintas, pero apenas han pasado cincuenta años desde que nuestra vida, y nuestra economía doméstica, diese un giro de 180 grados. Los presupuestos familiares de los españoles, en concreto, han cambiado radicalmente tan solo medio siglo después, y es que ni ganamos lo mismo, ni gastamos lo mismo, ni mucho menos pagamos los mismos impuestos que en aquella época.

En relación a lo que ganábamos en 1966 y medio siglo después, en 2016, que son las fechas de referencia para nuestro estudio, una familia española contaba con 480 euros al año en 1966, unos 34 euros al mes distribuidos en 14 pagas. Esas cifras actualizadas a 2016 nos daría una cantidad de 11800 euros anuales frente a los 26710 que realmente ingresaban de media las familias en 2016. Esta diferencia tan importante nos habla del desarrollo económico tan importante que ha experimentado la economía española.

Sin embargo, en relación a los impuestos, mientras que en 1966 prácticamente el salario íntegro iba a parar a la economía familiar, hoy en día el 25% de nuestro salario se va en forma de IFPF, cotizaciones sociales y cargas fiscales, con lo que ya la diferencia de salarios reales que percibe una familia entre 1966 y 2016 no sería tan abismal.

Pero donde encontramos las mayores diferencias es en lo que gastamos. Hoy gastamos mucho menos en alimentación, calzado y ropa, y este se lo debemos en gran parte a la gran competencia que ha traído consigo la globalización de los mercados. Hoy día, en cambio, dedicamos un mayor porcentaje de nuestro salario al ocio y el transporte y, cómo no, a la tecnología.

En cuanto a la vivienda, comprar una casa en aquellos tiempos era mucho más asequible, podemos compararlo con el esfuerzo que supone en la actualidad comprar un coche. Pero todo cambió a partir de la evolución tanto socioeconómica como demográfica que sufrió España a partir de la década de los 80, cuando se produjo la explosión turística. Posteriormente, llegaría la burbuja inmobiliaria y su estallido que nos dejó en una posición económica tan desfavorable e inmersos en la crisis que aún estamos padeciendo.

Es por este motivo que, lejos de los números que reflejan los datos, que podrían dar a entender una mejora económica familiar, las familias hoy en día viven peor, pues los salarios aumentaron pero no llegaban a sus bolsillos, sino a las arcas del gobierno y la seguridad social, y además aquellos que cuentan con salarios más bajos tienen que hacer frente a los mismo impuestos que aquellos que cobran más, con lo que el acceso a la vivienda se complica en exceso.

Como resultado las familias se ven sobre hipotecadas y necesita con asiduidad recurrir a los préstamos rápidos para hacer frente a los imprevistos, pues las posibilidades de ahorros son escasas o nulas. Ahora se puede conseguir dinero a través de Internet y comparar préstamos personales para acogerse a aquellos que presenten mejores ventajas para los consumidores, dinero que nos permite mantener este estatus social adquirido y este estadio de bienestar, pues mantenerlo es realmente caro.

El impacto de Internet en la globalización

Y hablando de Internet, esta red que nos permite conseguir dinero sin movernos de casa, ha jugado un papel esencial en toda la revolución tecnológica y económica cambiando la forma en que las personas trabajan y acceden al dinero, expandiendo el conocimiento científico y cultural y sobre todo laboral.

Internet les proporciona a las empresas una plataforma donde comunicarse, aunque estén a miles de kilómetros de distancia, así que es indudable el papel que ha jugado en la globalización de los mercados y en el intercambio social y cultural gracias a sitios como las redes sociales.

En este desarrollo, las empresas no tardaron en darse cuenta del beneficio que podían sacar de las comunidades que se formaban en torno a las redes sociales y aprovechar para incrementar las ventas y el reconocimiento de sus negocios gracias a Facebook, Twitter o la red social a nivel de empresa más popular del momento, Instagram.

Ahora los negocios deben tener presencia en la red y crear comunidades de seguidores si quieren tener peso social, que se traduce en éxito, obtener seguidores en Instagram es uno de los mayores retos, y alrededor de estos objeticos han surgido empresas como la que encontramos en la URL; https://duinsta.com, especializadas en conseguir seguidores, que se traduce en prestigio, para las compañías.

Internet y las redes sociales han revolucionado tanto la forma en que entendemos los negocios como la interacción del público de manera activa en el proceso de compra. Un mercado mucho más exigente poco conformista, pues tienen a su alcance todo un mercado global para elegir dónde adquirir aquello que necesitan.