¿Por qué gustan tanto los osos de peluche?

Eladio Tamayo Fonseca - 5 de marzo de 2019

Nadie duda de que los peluches tienen algo especial que gusta a todo el mundo, sin importar la edad, el sexo o la condición, pues cualquiera puede sentir ternura al recibirlo como obsequio o demostrarla al comprar oso de peluche para regalar, sin duda alguna los ositos de peluche son, de entre todos los peluches para niños y mayores, los más regalados.

Sirven para cualquier ocasión, para hacer feliz a un niño el día de su cumpleaños, para el día de su nacimiento (ya sea para el bebé, para la madre o para los dos), para un aniversario o el día de San Valentín o para sacarle una sonrisa a alguien hospitalizado. Ocasiones no faltan, tal vez sea por la ternura que emanan, por su suave tacto o por ese aspecto tan dulce que tienen que los hacen aptos para todos los públicos.

Lo mejor para regalar un oso de peluche es que no hace falta un motivo, simplemente con un “me apetecía” o “me acordé de ti” bastará, le darás una grata sorpresa a alguien especial y seguro que le puedes sacar una sonrisa. Si además le añadimos unas líneas, una pequeña dedicatoria, seguro que añadirá un gran valor sentimental al regalo, sobre todo en San Valentín, donde cada vez se utilizan más los osos de peluche como símbolo de amor y cariño.

Entre los peluches que más gustan, destacamos a los osos de peluche gigantes, que son perfectos para abrazar y dormir con ellos.

La Historia de los Peluches

Se cuentan muchas anécdotas acerca del comienzo de la historia de los peluches, pero parece ser que la que tiene más peso es esa que lo sitúa en el año 1902, en una cacería que se organizó para mediar entre los estados de Louisiana y Mississippi por un conflicto fronterizo que hizo que el presidente se desplazara hasta estas tierras. Para ponerle las cosas más fáciles a Theodore Roosevelt, el presidente estadounidense de aquellos años, ataron un oso a un árbol para que lo cazara sin esfuerzo y se llevara el premio mayor de la cacería.

Pero el presidente era un hombre de honor, y al ver al pobre oso indefenso, se negó a cometer cualquier tipo de atrocidad contra él. Esta anécdota recorrió todo el país, ya que el incidente fue caricaturizado por el dibujante Clifford Berryman, y tuvo una difusión en los periódicos a nivel nacional. Fue entonces cuando el propietario de una tienda de dulces tuvo la genial idea de fabricar un oso con felpa, al que le colocó unos botones como ojos, representando al famoso oso de la cacería. Su intención no era otra que la que haría cualquier publicista en la actualidad, pero con los recursos de la época, llamar la atención sobre el escaparate de su tienda con el oso junto al recorte de periódico de la caricatura a modo de parodia.

Y así, sin que ese pastelero pudiera imaginarlo, inventó el oso de peluche, el juguete que ha alcanzado mayor popularidad en todo el mundo y que permanece siendo unos de los más vendidos con el paso del tiempo. Y es que la gente al ver este osito, no paraba de hacerle encargos de réplicas hasta que este pastelero, de nombre Morris Michton, viendo el potencial económico, comenzó a fabricarlos en serie. Los bautizó con el nombre de Teddy’s Bear (Teddy de Theodore, en honor al presidente Roosevelt que sin saberlo ni proponérselo, dio lugar al invento de este popular peluche).

Al año siguiente, el volumen de pedidos era tal que Morris fundó la Ideal Toy Company. El auge de este tierno osito era imparable, tanto que desterró durante más de una década a las sofisticadas muñecas de porcelana. A día de hoy, más de un siglo después, sigue siendo el juguete más popular entre niños y mayores y nos son pocos los que duermen abrazados a ellos. Es unos de los regalos más solicitados, el juguete ideal para los niños y el símbolo por excelencia para el día de los enamorados, desbancando incluso a las tradicionales rosas.

Su diseño hasta nuestros días ha evolucionado mucho y son infinidad los modelos y tamaños que podemos encontrar de estos tiernos osos de peluche, todos pensados para cautivar a sus destinatarios, pues son el regalo perfecto. Un regalo que quiere demostrar, en la mayoría de los casos, la ternura y el afecto que se siento hacia otra persona, ofreciéndole un sustituto agradable al tacto, al que pueda abrazar, en los días de soledad, cuando el recuerdo salga a flote.

Si quieres acceder a una amplia selección de este clásico juguete, no dudes en consultar la página que dejamos para ti al principio de este artículo, y que te llevará directamente a Pelucheland, la tierra del peluche, donde encontrarás todo tipo de peluches, de entre los que destacamos a los osos de peluches que consiguen cautivar cualquier corazón.

 

 

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