Opinión

España, el gran casino que destruye vidas de jóvenes ante la inacción de políticos y medios del establishment

España, el gran casino que destruye vidas de jóvenes ante la inacción de políticos y medios del establishment

Publicado: 15 de mayo de 2019 09:55 (GTM+2)

Ese señor mayor ahí, que se parece a Rajoy, abducido por una máquina tragaperras.

Ese señor mayor ahí, que se parece a Rajoy, abducido por una máquina tragaperras.

La mafia controló el juego y las apuestas durante el siglo XX en numerosos países, sobre todo en EEUU. Era un negocio perfecto para blanquear miles de millones de euros procedentes de otras actividades delictivas además de una fuente multimillonaria de ingresos. Llegaron a comprar y amenazar políticos y jueces para que pudieran seguir forrándose con su actividad ilegal y dañina para la sociedad.

Hoy España es un enorme casino destruyendo la vida de 300.000 ludópatas y está llevando a miles de jóvenes y niños al infierno de la adicción al juego. Lo curioso es que no se hizo finalmente el proyecto de Macrocasino en Madrid, que cierta organización de Las Vegas quería traer, pero al final ha sido mucho peor al extenderse ese modelo por todo el país, especialmente en barrios pobres y cerca de colegios e institutos.

La inacción de nuestros legisladores podría estar posibilitando el lavado del dinero procedente del narcotráfico y la prostitución, miles de millones de euros, que junto con el juego, podría estar en las manos de los de siempre.

En solo un año, el todopoderoso grupo del juego Codere ha duplicado sus salones de apuestas superando ya los 1.000 centros para ludópatas que tienen de 5 a 50 máquinas en su interior.
Los puntos de venta de Codere en España han llegado a los 8.787 con un total de 10.298 máquinas, 1.064 puestos de bingo y 7.165 terminales de apuestas deportivas según detalla ‘eldiario.es’.

Esta empresa está entrando además a saco en gran cantidad de países latinoamericanos, muchos de ellos tienen grandes problemas con el narcotráfico como Colombia, México o Brasil, la casualidad.

En España, el ministerio de Hacienda, tienen en un cajón durante años el documento que establece una nueva normativa para regular la publicidad de apuestas.

Esta publicidad lleva dando más de 100 millones de euros a todopoderosos grupos mediáticos como Atresmedia o Mediaset, que emiten sus anuncios en horario infantil. Da igual. Trinca ahí, que le zurzan a los niños si se convierten en ludópatas. Luego ponemos cara de que nos importa cualquier chuminá y ya está.

Unidos Podemos llegó a un acuerdo con el Partido Socialista para aprobar una Ley relativa a estos anuncios pero al caer el presupuesto todo está en barbecho y los medios siguen forrándose gracias al juego.

En cuanto a la legislación autonómica de las casas de apuestas es totalmente diferente en cada una de ellas, un auténtico casino. Desde los 300 metros de distancia en Canarias respecto a los centros educativos a los 100 metros en la Comunidad de Madrid, esa reserva ultraliberal del PP y C’s.

Para colmo, en esta comunidad, si está a menos de 100 metros no pasa nada, tienes 10 años para seguir creando nuevos ludópatas y cambiarte de sede al décimo año. Es lo que tiene el mercado, que compra todo tipo de ética. "Es el mercado amigo" como diría aquel.

Por otra parte Codere, por nombrar a uno de los grupos del juego, patrocina además al Real Madrid, entonces ya está completamente cubierto todo porque ahí nunca se toca nada, eso es sagrado para algunos.

¿Investigarán ciertos medios de comunicación que se forran con esta publicidad lo que verdaderamente hay detrás de toda esta mierda? ¿Se montará al menos una comisión de investigación parlamentaria a nivel estatal o autonómico? ¿Se tomarán medidas algún día en España contra el crecimiento de la ludopatía entre los jóvenes?

El anterior gobierno del PP tuvo mucho que ver con hacer de España un gigantesco casino donde los pobres se la juegan cada día. De hecho, el expresidente Rajoy, en la noche que estuvo 8 horas bebiendo y comiendo cuando le echaron del Gobierno, se rumorea que estuvo apostando con la camisa por fuera. Hubo alguna imagen confusa pero no se ha vuelto a ver en los medios, la casualidad.

Y es que para algunos no hay nada como apostar para intentar olvidar las penas, eso es lo que aprovechan los buitres del juego y por eso sus casinos se multiplican en los barrios obreros del país. El país en manos del juego, los pobres machacados por los de siempre, para qué cambiar.