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¿Cómo se hace un buen vino? Un vistazo a la elaboración de la bebida española por excelencia

¿Cómo se hace un buen vino? Un vistazo a la elaboración de la bebida española por excelencia

Publicado: 9 de septiembre de 2019 15:41 (GTM+2)

De la uva al barril, del barril a la copa. El vino, sobre todo el vino tinto, se ha convertido en una de las bebidas alcohólicas más tomadas en España. No en vano, se considera al país como el primer gran viñedo del mundo, con más de 900.000 hectáreas repletas de estas plantaciones que acaban llegando a las mesas como acompañamiento para las comidas.

Somos uno de los tres principales productores del mundo, con una media aproximada de 42 millones de hectólitros producidos a lo largo y ancho de nuestra geografía cada año. Una cifra abrumadora que muestra las cualidades de la materia prima y el genial tratamiento que se le da a lo largo de todo el proceso de elaboración del vino.

Precisamente por eso, muchas personas tienen cada vez más curiosidad por saber cómo se elabora el vino. Conocer todos y cada uno de los pasos, el equipo utilizado y los plazos de tiempo que implica todo en conjunto son algo que ha despertado el interés de muchos consumidores inquietos. Y la realidad es que no es algo complejo, pero sí que requiere tiempo y preparación.

¿Cómo se elabora el vino?

El punto de partida es distinguir los procesos de elaboración que hay actualmente. En primer lugar está el despalillado y estrujado; en segundo, el de maceración carbónica. Este último se emplea para preparar vinos más jóvenes con sabores y aromas afrutados, mientras que el primero es el que se utiliza a la hora de dar forma a vinos de mayor calidad, a aquellos que acaban pasando por un proceso de envejecimiento.

Dado que los envejecidos son los que más fama han adquirido, vamos a centrarnos en su proceso de elaboración, es decir, el de despalillado/estrujado.

Cosecha

La cosecha, también conocida como vendimia, es la fase de recogida de la uva, que normalmente se lleva a cabo etre septiembre y octubre, para su posterior tratamiento en los centros especializados. Se espera a que la fruta llegue a su punto de madurez adecuado, ya que afecta a los niveles de azúcar y, además, a la fase de fermentación y los niveles de alcohol que habrá finalmente.

Raspón o despalillado

Tras recogerlas, hay que separar las uvas del racimo llevando a cabo el proceso que se conoce como despalillado, o raspón.  Antiguamente era algo que se hacía a mano, sin embargo, actualmente se utiliza la despalilladora. Esta máquina separa cada pieza de las hojas y las ramas, evitando que se mezclen. Las hojas, además, pueden guardarse para dar tanto olor como sabor al mosto mientras se macera.

Estrujado

Después de haber separado todas las uvas, se llevan a una máquina conocida como pisadora o estrujadora. Como su nombre indica, se encarga de romper la piel de la uva para extraer la mayoría del mosto que hay en su interior. Es importante que la maquinaria no ejerza demasiada presión, dado que puede romper las semillas y sumar un amargor no deseado al sabor final.

Macerado y fermentado

En unos depositos para vino, se deja el mosto macerando a una temperatura controlada durante varios días. Esto permite la fermentación y hace que el líquido coja color debido al pigmento de la piel de uva. Este punto es clave para determinar el color final del vino, como también por ser el que propicia la fermentación alcohólica al convertirse el azúcar de la fruta en alcohol etílico.

Es muy importante escoger los depósitos adecuados para esta fase. Deben facilitar la conexión de la parte inferior con la superior, ya que se debe ir moviendo el mosto para que se mezcle todo de forma homogénea. Además, también es importante que conserven la temperatura adecuada en su interior.

Prensado

Conseguido el resultado deseado, se extraen los restos sólidos de la fermentación y se prensan para sacar todo el líquido posible de ellos. Esto se hace para separar este líquido del obtenido al descubar, que sí se destina al vino. Lo que sale de esta fase sirve para limpiar el vino y, de paso, facilitar la producción de orujo y otros.

Fermentación

Mientras se elabora el prensado, la parte líquida separada previamente se vuelve a fermentar. Ahora, el ácido málico presente en el vino se convierte en láctico, rebajando la acidez del líquido y haciendo que tenga un sabor mucho más agradable. Esta fase puede tomar entre dos y tres semanas.

Crianza

Cuando se han superado las dos fermentaciones, llega el momento de dejar la bebida envejecer en barricas de roble. Son toneles con madera seleccionada en base a su porosidad, permeabilidad y su dureza. También es muy importante esta etapa, ya que aquí el vino adquiere matices de aroma y carácter, que dependerá sobre todo del tipo de madera y su tostado.

Clarificación

Una vez se ha envejecido lo suficiente y se ha movido entre recipientes para eliminar restos sólidos y airearlo, se clarifica el vino para eliminar impurezas que pueda tener. Es posible que, después, se filtre para terminar de limpiarlo.

Tras esa última fase, se procede al embotellado para la distribución, venta y consumo. En el caso de estar interesado en elaborarlo por ti mismo, puedes comprar los mejores productos para la elaboracion del vino en Mundobodega, portal especializado en todo el equipo necesario para dar vida a esta famosa bebida.