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Miles de personas morirán de sed para que cuatro ricos puedan conducir un Tesla

Miles de personas morirán de sed para que cuatro ricos puedan conducir un Tesla

Publicado: 22 de octubre de 2019 15:56 (GTM+2)

El fundador y CEO de Tesla, Elon Musk, junto a uno de sus flamantes vehículos eléctricos

El fundador y CEO de Tesla, Elon Musk, junto a uno de sus flamantes vehículos eléctricos

Todos, yo el primero, giramos la cabeza cuando vemos uno de los pocos Tesla que ya circulan por las calles de Sevilla. Sin embargo, estos caros vehículos eléctricos esconden algunos problemas para el planeta que van a hacer muy difícil la vida de millones de personas en América Latina.

La clave de este asunto está en el Litio, un material imprescindible para fabricar las baterías con las que estos coches "ecológicos" funcionan para no depender de "zumo de dinosaurio".

Resulta que el 70% de las reservas de este mineral se encuentran en el sur del continente americano, y países como Estados Unidos, Canadá o Alemania, están firmando acuerdos con gobiernos como de Chile, Argentina, Bolivia o Brasil para explotar estos recursos.

El problema es que esta actuación a menudo se realiza en zonas que pertenecen a las comunidades indígenas y amenazan con destruir el ecosistema local necesario para su subsistencia.

Resulta que para producir una tonelada de carbonato de litio se evapora aproximadamente medio millón de litros de agua salada y se usan además, aquí está la parte más preocupante, 30 mil litros de agua dulce.

Con esta tonelada apenas se fabrican las baterías necesarias para 22 vehículos Tesla Model S, ya que cada uno de estos coches eléctricos necesita 45 kg de carbonato de litio para sus baterías.

Además, las empresas occidentales solo invierten en la zona para obtener el producto primario y luego establecen las fábricas de baterías, de alto valor añadido, en Estados Unidos, Europa o Asia.

Así, mientras que en Europa y, en menor medida, en Estados Unidos avanzamos rápidamente hacia convertirnos en una civilización "eco", vamos camino de matar de sed a millones de personas en América Latina, al mismo tiempo que explotamos sus recursos y no creamos riqueza en esos lugares.

Es un plan perfecto, sin fisuras, excepto para los indígenas, claro.