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Un mafioso confiesa que ayudó al cardenal Marcinkus a asesinar al papa Juan Pablo I para tapar la corrupción del Vaticano

Un mafioso confiesa que ayudó al cardenal Marcinkus a asesinar al papa Juan Pablo I para tapar la corrupción del Vaticano

Publicado: 29 de octubre de 2019 09:15 (GTM+2)

Escena de la película El Padrino III de Francis Ford Coppola.

Escena de la película El Padrino III de Francis Ford Coppola.

Parece que la película El Padrino III de Francis Ford Coppola no iba nada descaminada al detallar las relaciones entre la mafia y el Vaticano. El mafioso retirado Anthony Raimondi, de la familia Colombo, ha confesado que ayudó en el asesinato del papa Juan Pablo I fue asesinado para encubrir un fraude financiero.

A los 33 días de ser elegido pontífice, fue envenedado con cianuro según detalla Raimondi en su libro 'When the Bullet Hits the Bone' (Cuando la bala golpea el hueso), según informa New York Post.

El miembro de la mafia fue entrevistado por el diario el fin de semana pasado y explicó que en 1978 viajó a Italia para ayudar a asesinar al Papa como encargo de su primo, el cardenal Paul Marcinkus, quien dirigía el Banco Vaticano.

Su función era memorizar los hábitos del predecesor de Juan Pablo II y observar cómo era sedado al tomar una taza de té con Valium. Según afirma, el fármaco hizo efecto de inmediato y cayó completamente inconsciente. "Sabía que eso me compraría un boleto de ida al infierno", confiesa Raimondi.

Mientras él esperaba fuera de la habitación, el cardenal Marcinkus, su primo, preparaba una dosis de cianuro. "Colocó el gotero en la boca del papa y lo apretó" detalló Raimondi afirmando que él cerró la puerta y se alejó de la habitación.

Tras esto, un asistente papal se dio cuenta de que "el papa se estaba muriendo". Marcinkus y otros dos cardenales implicados en la trama se hicieron los sorprendidos ante la agonía del sumo pontífice.  Minutos después, un médico del Vaticano dictaminó que el papa había muerto.

Según Raimondi, usaron el sedante y el cianuro mara matar a Juan Pablo I sin causarle dolor intentando, según su creencia, condenar sus almas.

Asesinaron a Juan Pablo I porque iba a sacar a la luz un fraude financiero masivo dirigido por funcionarios del Vaticano estimado en 1.000 millones de dólares. La mafia había vendido supuestamente certificados falsos de acciones de grandes compañías estadounidenses a compradores ingenuos.

Esta era la causa por la cual el papa había decidido echar a Marcinkus y a aproximadamente "la mitad de los cardenales y obispos en el Vaticano", sostiene Raimondi.

El nuevo papa, Juan Pablo II iba a tomar acciones contra los estafadores, y Raimondi tuvo que regresar al Vaticano, pero, según afirma el mafioso, al ser consciente que su vida estaba en peligro, el papa no hizo nada.

Raimondi asevera que ha dejado la vida del crimen organizado, y en la actualidad lucha contra el cáncer, mientras que todos sus compañeros mafiosos fueron a prisión o han muerto.