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La dueña de uno de los restaurantes de Pesadilla en la Cocina asevera que todo es un "montaje"

La dueña de uno de los restaurantes de Pesadilla en la Cocina asevera que todo es un "montaje"

Publicado: 7 de febrero de 2020 10:48 (GTM+2)

El programa de Chicote les propuso conflictos falsos, personalidades inventadas y les retiró personal para mostrarles sobrepasados

Pesadilla en la Cocina de La Sexta.

Pesadilla en la Cocina de La Sexta.

Los dueños del restaurante La Habana de Gijón, que visitó el programa Pesadilla en la cocina de La Sexta, ha denunciado que es en verdad un montaje y que todo está preparado.

Según relataron los propietarios al diario Huffington Post, Alberto Chicote llegó en agosto de 2016 para grabar su espacio recreando una situación de conflicto que en verdad no existía.

El digital detalla que Gemma, la dueña, les contó que se apuntaron a Pekín Express, pero al suspenderse la temporada, le ofrecieron hacer un episodio del programa de Chicote, y tras pensarlo mucho tiempo aceptaron.

La propietaria afirma que no había ningún descontrol ni estaba sucio como se mostró en el programa y que todo era un “paripé” montando una historia de que su padre se iba a jubilar y que ella iba a sucederle al mando. Gemma señala que su hermano, que no figura por ningún lado, también se ha dedicado a la hostelería durante años.

En el Huffington Post, la dueña asevera que les dijeron que tenían que quitar personal para que se viera que faltaban empleados, que trabajaban lentos y que estaban desbordados, todo ello a cambio de publicitar el negocio y un dinero.

Además denuncia que de golpe aparecieron unos cincuenta figurantes pidiendo dos platos para ralentizar más el servicio. Los clientes que conocían, les pidieron desde el programa que devolvieran uno de los platos por distintos problemas. Al estar tan solo dos personas en la cocina, por exigencias del guión, se mostró que estaban sobrepasados.

A su vez confiesa que las peleas con su padre eran mentira, y que se veía de lejos que a su progenitor no le salía el papel porque “nunca” han tenido broncas. Ella detalla al diario que Chicote le pide que interprete a una persona “caprichosa y pasota” que no quiere quedarse con el restaurante y que para colmo está del lado de los camareros. Fue tal la tensión que lograron crear que el padre les pidió que se fueran tras la primer día de rodaje. A ella le dio por llorar y llegó a ponerse “un poco borde” con Chicote porque le pinchaba mucho.

Gemma añade que el restaurante está cerrado desde el 30 de noviembre, pero no por mala gestión, sino por el fallecimiento de su madre y una decisión familiar de no seguir con el negocio.

Ella declara que su local se llenaba los fines de semana y que entre semana no lo conseguían porque el restaurante es grande remarcando que nunca les fue mal ya que está muy bien situado.

La Sexta ha emitido el programa cuatro años después, algo que ya no interesa a los propietarios porque era todo falso.