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Investigación periodística destapa el mayor escándalo de la historia de la CIA

Investigación periodística destapa el mayor escándalo de la historia de la CIA

Publicado: 12 de febrero de 2020 11:21 (GTM+2)

Revela con todo lujo de detalle cómo espiaron durante más de medio siglo los secretos de gobiernos de todo el mundo

Mientras que en los informativos de Antena 3 te "informan" sobre el coronavirus inventándose traducciones, o en la portada de El País te ofrecen toda la información que no necesitas sobre temas irrelevantes como las aventuras del autoproclamado presidente de Venezuela, en Estados Unidos el diario The Washington Post y en Alemania la televisión pública ZDF han destapado el que ya se considera el mayor escándalo de la CIA de las últimas décadas, y mira que tenían el listón alto.

Resulta que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos ha estado leyendo comunicaciones cifradas de países aliados y adversarios durante décadas. En prestigioso diario estadounidense explica en un extenso reportaje cómo la CIA estuvo espiando durante más de medio siglo los secretos de los gobiernos de todo el mundo, incluidos diplomáticos, soldados y espías.

Todo, según la información publicada, se llevó a cabo a través de la empresa suiza Crypto AG, una compañía que comenzó fabricando rudimentarios sistemas de encriptado durante la Segunda Guerra Mundial y pasó más tarde a convertirse en la firma líder en el sector de la encriptación de comunicaciones.

Ambos medios de comunicación han tenido acceso a los informes clasificados de la operación, conocida primero con el nombre en clave Thesaurus y luego como Rubicon. Además, funcionarios y trabajadores de la empresa ofrecieron entrevistas e información bajo condición de anonimato.

La empresa fue contratada por más de 120 países, desde enemigos del Imperio estadounidense como Irán hasta países geopolíticamente insignificantes como el Vaticano, pasando por numerosas naciones de América Latina y Europa. Lo que no sabían todos estos clientes es que la compañía era propiedad de la CIA y de los servicios de inteligencia de la Alemania Occidental.

El servicio de inteligencia alemán abandonó la operación a principios de los 90, puesto que consideró que entrañaba demasiados riesgos, pero la CIA continuó con el espionaje hasta 2018.

El caso, curiosamente, no ha sido apenas comentado por los principales medios "mainstream", al tiempo que los gobiernos que cuyos secretos fueron violados no han expresado apenas queja ante lo que muchos ven como la constatación de una evidencia.