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¿Son realmente las tarifas de discriminación horaria una buena opción?

¿Son realmente las tarifas de discriminación horaria una buena opción?

Publicado: 27 de abril de 2020 11:17 (GTM+2)

Las tarifas de discriminación horaria son una desconocida apuesta por el ahorro en cuestiones de consumo energético. Bajo el objetivo de redirigir los hábitos hacia horas muertas, donde el consumo es escaso, para conseguir bajar los precios, estas tarifas son todo un utilísimo hallazgo. Porque nada otorga más tranquilidad que la certeza de saber que el ahorro es alcanzable.

Pagar menos a cambio de pagar más

El pago por consumo de electricidad siempre acarrea una gran polémica doméstica, tanto debido a sus repentinos encarecimientos, como al desconocimiento de opciones más asequibles. Como es evidente, el espectro horario que percibe el uso de energía eléctrica acostumbra a estar relacionado con su hora punta. Es decir, cuando, en su mayoría, el conjunto de la población consume más energía. No obstante, pueden darse casos particulares en los que el precio del consumo por dichas horas no sea justo, dado que no coincide con las horas realmente operativas del consumidor. Y es aquí donde una tarifa con discriminación horaria es una buena solución.

A efectos prácticos, una tarifa con discriminación horaria consiste en la posibilidad de pagar menos por el consumo eléctrico en determinadas horas a cambio de pagar más durante el resto del día. El motivo de esta división horaria atiende a criterios de corte generalizado. O, en otras palabras, el consumidor estándar tiende a consumir más energía en ciertos momentos del día, especialmente al salir del trabajo. Y, tomando la mañana como horario laboral común, a partir del mediodía y hasta la hora de la cena es el momento más susceptible para ahorrar en precio por consumo. Pero para entenderlo mejor cabe profundizar mejor en algunos aspectos.

Cuestión de franjas horarias: La hora valle y la hora punta

El objetivo de este tipo de tarifa radica en la reducción del consumo en hora punta. Sin embargo, ello no conlleva la obligación de someterse a un horario nocturno. De hecho, se concibe como hora valle, lo contrario a hora punta, el espacio temporal comprendido entre aproximadamente las 23:00h y las 11:00h del día siguiente. Es decir, el día cuenta con unas 10h de hora punta, frente a unas 14h de valle. Ahora bien, determinar si es o no una opción viable, además de ser una decisión ligada a los hábitos del consumidor, depende de muchos otros factores y ventajas. Sabiendo que el consumo de muchos electrodomésticos abarca las 24h del día.

La tarifa con discriminación horaria tiene un importante requisito: que un 33% del consumo se lleve a cabo en las horas más baratas. Esto es indispensable para hacer efectivo el cambio, dado que para que la tarifa salga a cuenta es preciso concentrar los picos de consumo en las horas valle. Y aunque dichas horas varíen según la estación del año, existen tarifas a la carta que permiten una mayor adecuación al horario del consumidor. Eso sí, este tipo de tarifa requiere de cierta perseverancia, recordando que el consumo en horas punta resultaría más caro y que, por ello, se concede el privilegio de consumir en otra franja horaria.

Estrechando los parámetros de ahorro y exceso, bajo esta tarifa el precio del consumo en hora punta es hasta un 20% más caro, mientras que el precio en hora valle es hasta un 50% más barato. Es cierto que dicha decisión exige un cambio en la programación de las actividades diarias que precisan de consumo eléctrico. Pero, al fin y al cabo, para efectivizar el ahorro basta con aprender a dedicar al menos un 28% de energía en el horario valle. Todo depende de las necesidades del consumidor. Tanto si decide pagar como de costumbre y de forma estable, como si decide acceder a esta alternativa cuya capacidad de ahorro puede ser increíblemente fructífera.

A preferencia del consumidor

Dentro de las tarifas de discriminación horaria existen dos subtipos cuyas diferencias se hallan en sus periodos. La tarifa de 2 periodos es la más común, asegurando el ahorro en casi todos los casos y sin cambios de hábitos de consumo. Por otra parte, la tarifa de 3 periodos esta dedicada a hogares que precisan de mucha energía eléctrica, tomando como ejemplo la recarga de un coche eléctrico. Este tipo de contempla, además de las horas punta y valle, un tercer periodo: las horas supervalle. Es decir, un intervalo nocturno de bajísima demanda de consumo comprendido entre las 01:00h y las 07:00h. Horario ideal para actividades como recargar el coche eléctrico.

En cualquiera de los casos, y como se ha mencionado, la mejor recomendación bajo el horario de este tipo de tarifas es reorganizar el consumo energético. Atendiendo a su franja horaria de valle mayormente nocturnal, es aconsejable aprovechar dichas horas para poner en marcha la lavadora, el lavavajillas u otros electrodomésticos cuyo uso pueda aplazarse a la noche o primera hora de la mañana. Si la adaptación a dicho cambio, en caso de ser necesario, se efectúa fácilmente, el resto es pan comido. Ahorrar es una tarea indispensable para cualquier hogar que vele por su estabilidad económica. Y cuando las opciones están ahí, simplemente, hay que agarrarlas.