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Rusia confirma la identidad de los restos de dos de los hijos del zar Nicolás II

Rusia confirma la identidad de los restos de dos de los hijos del zar Nicolás II

Publicado: 3 de agosto de 2020 11:09 (GTM+2)

Los huesos de la familia real fueron hallados en 1979 pero hasta ahora no se había podido confirmar con certeza la identidad de alguno de ellos

Nicolás II junto al resto de la familia real rusa

Nicolás II junto al resto de la familia real rusa

El Comité de Investigación de Rusia ha logrado identificar a dos de los hijos del último zar ruso, Nicolás II entre los huesos hallados en un bosque cercano a la casa de Ekaterimburgo en cuyo sótano fue asesinada la familia real al completo el 16 de julio de 1918 a manos de un grupo bolchevique.

Los huesos, localizados en 2007, pertenen con una probabilidad de prácticamente el 100 por 100, a la princesa María y el príncipe heredero Alexei, ambos hijos del último zar Nicolás II, que puso fin a la dinastía de los Romanov y dio paso al comienzo de la Unión Soviética.

Según detalla la agencia de noticias Sputnik, citando a una experta del mencionado Comité de Investigación de Rusia, Marina Molodtsova, "de acuerdo con los resultados de los exámenes genéticos moleculares, los restos de dos personas, descubiertos en el verano de 2007 cerca del lugar donde yacen otros nueve muertos, pertenecen a la hija y al hijo de Nicolás y Alexandra Romanov".

Alexei y María tenían, respectivamente, 13 y 19 años de edad en el momento en el que fueron asesinados a tiros junto a toda su familia por un grupo de bolcheviques, algo que el gobierno de la Unión Soviética negó hasta su disolución.

Los primeros restos del zar y de sus familiares fueron hallados por unos investigadores en 1979, pero fueron ocultados por temor a represalias hasta 10 años después, cuando en plena Perestroika revelaron el secreto causando un gran impacto en la opinión pública.

En 1998, con la Unión Soviética ya disuelta, los fragmentos óseos fueron sepultados en la catedral de San Pablo y San Pedro de la ciudad de San Petersburgo, pero la Iglesia Ortodoxa no los reconoció como pertenecientes a la familia real por falta de pruebas.

Dos años después, el Concilio Episcopal de la Iglesia rusa canonizó a todos los miembros de la familia. En 2015 el gobierno ruso anunció la reanudación de la investigación sobre los restos.