Opinión

Plaza de Colón: ¿Realmente olvidamos tan pronto?

Plaza de Colón: ¿Realmente olvidamos tan pronto?

Publicado: 17 de agosto de 2020 16:05 (GTM+2)

Manifestación en la Plaza de Colón de Madrid

Manifestación en la Plaza de Colón de Madrid

El virus -que nunca se ha ido- ha vuelto. Las medidas de contención aumentan a lo largo y ancho de la geografía española y está por verse su utilidad a estas alturas. Se han cometido imprudencias por parte de las autoridades sanitarias y de la ciudadanía. Es un nuevo momento complicado en mitad de la pandemia causada por la COVID-19, pero lejos de volver a estar unidos frente a un enemigo común que se ha cobrado casi 30.000 víctimas mortales en España, algunos sectores de la sociedad civil se han propuesto propagar aún más la infección.

Una multitudinaria concentración tuvo lugar el pasado 16 de agosto en la madrileña plaza de Colón, escenario de numerosas manifestaciones de dudosa calidad democrática, ética o como quieran llamarlo. Esta manifestación partía de la premisa de protestar contra el uso obligatorio de mascarilla y otras medidas de contención de la enfermedad que lleva asolando al mundo y a nuestro país desde marzo. La Delegación del Gobierno en Madrid ha comenzado a investigar los hechos acontecidos en Colón y José Manuel Franco -Delegado del Gobierno en Madrid- asegura que los actos que se cometieron “se sancionarán con la máxima dureza que permita la ley”.

Desde luego, la escena fue del todo dantesca y surrealista teniendo en cuenta el momento en el que estamos: no se respetó la distancia de seguridad interpersonal, el uso de la mascarilla se obvió en la mayoría de casos -contando a aquellas personas que llevaban la nariz por fuera de la mascarilla-, se leyeron y oyeron mensajes de todo tipo atacando al Gobierno, al personal científico que lleva investigando el virus desde principios de año, a la vacuna, a la cobertura 5G, a la prensa… Por no hablar de que el cantante Miguel Bosé animó a la participación en esta convocatoria y ni siquiera se presentó en ella.

Parece que hemos olvidado demasiado pronto el sacrificio colectivo que hicimos hace unos meses al permanecer en nuestras casas. Algunos incluso no pudieron estar con sus familias en momentos tan amargos a fin de protegerlas. Demasiada gente ha muerto a causa de este virus y mucha lo ha hecho en soledad o confinada en una residencia. Cuando comenzó este gran reto que afrontamos pensé que sacaría lo mejor de nosotros y nosotras, pero veo que me equivocaba en parte. Esta situación ha sacado y sigue sacando la mejor versión de mucha gente, pero a la vez hace que toda la ponzoña que acecha en el fango salga ahora a la superficie en muchas otras personas. Me avergüenza tener que llamar conciudadanos a los inconscientes -por no llamarles de otro modo- que protagonizaron el desafortunado evento de Colón. Por su error pagarán caro el resto de ciudadanos y colectivos más vulnerables a la COVID-19.

Es cierto que parece que el virus se ha debilitado. La incidencia de contagios es mayor y la media de edad de los infectados es más baja, pero el número de fallecidos, afortunadamente, es menor -aunque siguen siendo pérdidas innecesarias-. El esperpento de Colón fue un claro insulto a todas aquellas personas que evitaron que el país colapsara en los embates más crueles de la enfermedad. Personal médico y de enfermería, farmacias, supermercados, cadenas de abastecimiento y un larguísimo etcétera, lamento este descarado insulto por la parte que me toca. Es triste que vuestro esfuerzo se vea tan menospreciado de una forma tan grotesca.

Como se mencionase en la novela de Suzanne Collins,Sinsajo, “(los humanos) somos seres volubles con una pobre memoria y un gran don para la autodestrucción.”

Por Eduardo Mancilla Pérez. Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid.