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Los peligros del sol en los meses de verano

Los peligros del sol en los meses de verano

Publicado: 17 de junio de 2021 10:12 (GTM+2)

El verano es la época del año en la que el sol, debido a su posición respecto a la tierra, puede resultar más peligroso para la salud.

Es muy importante protegerse del sol en los meses de verano, tanto para evitar golpes de calor y deshidratación, como también para prevenir la aparición de enfermedades como el cáncer de piel.

Tomar el sol durante mucho tiempo sin crema protectora es un factor de riesgo para la aparición de un tipo de cáncer de piel como el melanoma.

¿Por qué es peligroso el sol del verano?

Debido a la posición del sol en esta época del año, sus rayos llegan a la superficie de nuestro planeta incidiendo de forma más directa y, además, menos filtrados debido al agujero de la capa de ozono.

Proteger nuestra piel en verano

Todas las personas, y muy en particular los niños, deben evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día, el bronceado intenso y, naturalmente, las quemaduras.

La piel tiene memoria, de manera que los daños se van acumulando año tras año. En el caso de los niños es muy importante comprender que los efectos del sol pueden aparecer posteriormente, en el futuro.

Errores comunes respecto al uso de protección solar

Todavía hay algunas personas que piensan que si está nublado o nos estamos bañando en la playa o la piscina el riesgo de quemaduras y daño solar es menor.

Esto es un grave error, ya que ni las nubes ni el agua, aunque provoquen una sensación refrescante, van a protegernos. Por el contrario, al sentir menos sensación de calor, es más fácil que nos mantengamos más tiempo expuestos al sol, lo que aumentará el riesgo de daños en nuestra piel.

Usar bien la protección solar

El uso de la protección solar o crema protectora se ha generalizado en los últimos años, a pesar de lo cual la mayoría de las personas no la usan correctamente o no aplican la cantidad suficiente.

Al aplicar la protección solar no debemos olvidar proteger algunas zonas que suelen quedar olvidadas, como la nuca, las orejas, las plantas de los pies y los empeines, las manos y el cuero cabelludo, particularmente en las personas que tienen poco pelo.

Ropa fotoprotectora y gafas de sol

El uso de ropa adecuada también nos ayudará a protegernos del sol. Hoy en día no es difícil encontrar ropa acuática fotoprotectora, que resulta particularmente útil en los niños y en las personas que practican deportes al sol y deportes acuáticos.

Además de esto, el uso de gorras y sombreros, así como gafas de sol, es de gran ayuda. Los sombreros con extensiones para las orejas también pueden resultar muy útiles, sobre todo en largas caminatas.

En el caso de las gafas de sol, debemos pensar que el reflejo del agua o la arena puede ser dañino para nuestros ojos, por lo que acudir a nuestra óptica de confianza puede ser una buena inversión.

 

En definitiva, protegernos de los efectos nocivos del sol en los meses de verano es prioritario, no solo para evitar golpes de calor y deshidrataciones, sino para prevenir enfermedades de la piel, algunas tan graves como el cáncer conocido como melanoma. El uso de protección solar siguiendo las instrucciones del fabricante, unido a ropa adecuada y gafas de sol, nos permitirá disfrutar mejor del verano.