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Japón vuelve a aplicar la pena de muerte tras tres años sin hacerlo

Japón vuelve a aplicar la pena de muerte tras tres años sin hacerlo

Publicado: 21 de diciembre de 2021 19:06 (GTM+2)

Las autoridades japonesas han ahorcado este martes a tres condenados por asesinar a un total de nueve personas

Los presos ejecutados el martes en Japón son los primeros que se ejecutan desde que Fumio Kishida llegó al poder el pasado mes de octubre como primer ministro. Se trata de tres hombres, Yasutaka Fujishiro , Tomoaki Takanezawa y Mitsunori Onogawa , según informó Yoshihisa Furukawa, Ministro de Justicia de Japón, en una rueda de prensa. El primero asesinó a siete personas mientras que los otros dos presos, Takanezawa y Onogawa, fueron condenados a la pena capital por cometer robos en los que asesinaron a dos empleados de dos salas de pachinko en Gunma en 2003. Hasta octubre de 2020, Japón podía llevar a cabo ejecuciones sin informar previamente a los familiares de los condenados a muerte, pero desde esa fecha entró en vigor la notificación de la ejecución, siempre que se hubiera solicitado expresamente.

El 17 de diciembre, el titular de Justicia, responsable de firmar las sentencias de muerte en Japón, dio la orden de llevar a cabo estas ejecuciones. "No hay otra opción que la pena capital para los delitos graves", dijo el subsecretario jefe del gabinete, Seiji Keihara, en otra rueda de prensa horas después del anuncio. "En la actualidad, la mayoría de la opinión pública considera que para los delitos extremadamente graves no hay más remedio que aplicar la pena capital", dijo el portavoz gubernamental, que a continuación subrayó que, dada la ocurrencia de este tipo de delitos, "no se considera apropiado abolirla". La última pena capital ejecutada en el país hasta hoy fue en diciembre de 2019, en el gobierno de Shinzo Abe, bajo cuyo mandato como primer ministro, desde 2012, fueron ejecutados 39 presos.

Japón es, junto a Estados Unidos, el único país industrializado y democrático que aplica la pena capital, y su reticencia a renunciar a esta práctica ha sido duramente criticada por las organizaciones internacionales.