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Cómo corre un futbolista durante los partidos

Cómo corre un futbolista durante los partidos

Publicado: 28 de septiembre de 2022 12:45 (GTM+2)

La tecnología que nos acompaña, y que va de la mano con el deporte, cada vez es más avanzada y nos permite recuperar más datos. Hoy en día es fácil conocer cómo se mueve cada jugador sobre el terreno de juego, qué velocidad punta tiene o cómo pisa sobre el césped para mejorar su rendimiento y evitar lesiones.

Toda esta información nos permite conocer a fondo muchos más detalles de cada partido, cada equipo y cada jugador. En definitiva, nos acerca más al juego para poder tomar decisiones más inteligentes, como elegir entre las diferentes casas de apuestas de futbol y apostar en un sentido u otro.

Cómo corre el futbolista moderno

Seguro que, si has seguido recientemente alguna retransmisión de fútbol, habrás visto que marcan algunas estadísticas de espacio recorrido o velocidad, tanto del equipo completo como de cada jugador. Es interesante ver cómo, la mayoría de ellos (exceptuando al portero, claro), se mueven alrededor de 10 o 12 kilómetros a lo largo de todo el partido.

Esto dependerá en gran medida de su posición en el campo y de su incidencia en el juego, pero también ha cambiado con el ritmo de juego de los últimos años. Y es que, aunque no hay datos tan precisos como hoy, en la época de Pelé cada jugador no hacía más de 4 o 5 kilómetros durante los 90 minutos. Y, algo más tarde, en los mundiales de Alemania (1974) y Argentina (1978), los números rondaban los 6 u 8 kilómetros por partido.

Sin embargo, hoy ya hemos visto que casi doblan esa cantidad. Pero, ¿cómo lo hacen?

Los cuatro ritmos de carrera de los futbolistas de hoy en día

Obviamente, un futbolista no puede estar corriendo al máximo de su velocidad punta todo el partido. Muchos de los futbolistas más rápidos de hoy en día, especialmente delanteros y extremos, sobrepasan los 30 kilómetros por hora, algo insostenible durante los 90 minutos.

Por el contrario, tratan de medir sus fuerzas y elegir bien las carreras, para poder llegar a los momentos finales del partido con buen ritmo en las piernas. En términos estadísticos, el reparto de los ritmos de un futbolista se hace de la siguiente manera:

  • Trote lento o caminar: 70%
  • Carrera continua con o sin balón: 19%
  • Sprints explosivos: 8%
  • Control del balón a máxima velocidad: 3%

De esta forma, podemos ver que durante únicamente unos 10 minutos, el futbolista hace uso de su máxima potencia, llegando casi a ritmos de las mejores marcas olímpicas. Otros 20 minutos, el jugador se mueve a un ritmo tranquilo pero con intensidad, seguramente buscando la mejor posición defensiva o encontrando huecos entre el equipo rival.

El resto del tiempo, más de una hora, la única actividad que hace el jugador es moverse tranquilamente, a paso lento o un sencillo trote, recuperando el aliento.

Pero, en este desglose de tiempos, hay una pequeña trampa. Los últimos datos de LaLiga muestran que apenas se juega algo más de 50 minutos con el balón en marcha, el resto del tiempo hay algún parón en el que la mayoría de jugadores está quieto. Por lo tanto, con el balón rodando, en realidad pasan solo una media hora a trote tranquilo.