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La energía mental es un recurso limitado; aprender a protegerlo

27 de febrero de 2025

La energía mental es un recurso limitado; aprender a protegerlo

Obsesionarse con lo inmutable es un desgaste inútil

Cada día, millones de personas gastan su energía preocupándose por situaciones fuera de su control. Desde malentendidos laborales hasta decisiones gubernamentales, el ciclo de frustración es inagotable. Sin embargo, expertos en psicología advierten sobre los peligros de este desgaste mental.

"Nos aferramos a la ilusión de que nuestra opinión o preocupación cambiará la realidad, pero lo único que logramos es aumentar nuestro estrés y ansiedad", explica Laura Ondiviela, psicóloga especializada en bienestar emocional. Este patrón de pensamiento no solo afecta la salud mental, sino también la productividad y las relaciones personales.

De los pagos retrasados a los conflictos generacionales

Las fuentes de frustración son variadas y universales. Desde los retrasos en pagos de clientes hasta los inevitables conflictos generacionales. "Muchas veces, intentamos razonar con personas que ya tienen una opinión firme sobre nosotros, esperando cambiar su percepción, cuando en realidad es una batalla perdida", añade Ondividela

Situaciones cotidianas, como las diferencias entre los resortes mentales de distintas generaciones, también entran en esta categoría. Mientras que los menores de 30 años pueden considerar obsoletas ciertas lógicas laborales, los mayores pueden frustrarse ante la falta de estructura de las nuevas generaciones.

La solución: cambiar el enfoque, no la realidad

Según especialistas, el verdadero cambio comienza al modificar la respuesta emocional. "El tiempo y la energía mental son recursos finitos. Elegir en qué enfocarse es una decisión clave", subraya Ondiviela. La alternativa es clara: en lugar de insistir en lo inmutable, es más útil reorientar la atención hacia lo que sí se puede transformar.

Una filosofía que Winston Churchill resumió con contundencia: "Si tuviera un minuto para dedicarle, lo usaría para despreciarlo". Una perspectiva que, lejos de la indiferencia, supone una estrategia inteligente de supervivencia emocional.

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