Comunicados

Raquetas de nieve en el Pirineo Aragonés, la actividad estrella del senderismo invernal

6 de enero de 2026

Durante años, el esquí ha sido el gran protagonista del turismo invernal en España. Sin embargo, una actividad silenciosa y cada vez más visible está ganando terreno en las montañas: las excursiones con raquetas de nieve. Frente a las colas de los remontes y el ritmo frenético de las pistas de esquí, las excursiones con raquetas de nieve proponen un invierno distinto: caminar sobre la nieve virgen y descubrir el Pirineo Aragonés a un ritmo pausado.

En países con larga tradición de deportes de invierno, el auge del snowshoeing se explica, entre otros factores, por su accesibilidad, su impacto positivo en la salud. Diversos estudios y organizaciones de salud subrayan que caminar con raquetas de nieve es un ejercicio aeróbico completo, de bajo impacto articular, que ayuda a mejorar la capacidad cardiovascular, fortalecer la musculatura de piernas y core y quemar una cantidad significativa de calorías por hora.

Un deporte ancestral convertido en plan de ocio moderno

Las raquetas de nieve nacieron como una herramienta ancestral de supervivencia en entornos fríos: permitir desplazarse sobre la nieve profunda sin hundirse. Hoy, la tecnología ha refinado su diseño y materiales, pero el principio se mantiene: incrementar la superficie de apoyo para “flotar” sobre la nieve.

En la actualidad, se han consolidado como una de las formas más sencillas de practicar ejercicio al aire libre en invierno. A diferencia de otros deportes de nieve, no requieren una gran curva de aprendizaje: una vez ajustadas a las botas, la marcha es muy similar a caminar, con una técnica que se domina en pocos minutos.

En países con fuerte cultura de invierno, las raquetas ocupan un espacio cada vez más relevante dentro del turismo activo: se utilizan tanto para rutas guiadas recreativas como para entrenamiento de resistencia, rehabilitación y programas de bienestar.

El Pirineo Aragonés, escenario ideal

El Pirineo Aragonés se ha consolidado como uno de los grandes escenarios de España para practicar raquetas de nieve en el Pirineo Aragonés, con itinerarios para todos los niveles, desde paseos suaves entre bosques hasta recorridos más exigentes con vistas a cumbres emblemáticas. Empresas especializadas como R1 Aventuras canalizan una demanda creciente con salidas guiadas que combinan seguridad, pedagogía y disfrute del entorno natural.

Jaca, la base del invierno tranquilo

Jaca se ha consolidado como una de las principales puertas de entrada para quienes desean probar las raquetas de nieve en Jaca y en su entorno inmediato. La ciudad combina servicios turísticos, alojamiento, restauración y una ubicación estratégica: desde allí se accede con facilidad a valles y estaciones como Astún, Candanchú o el puerto de Somport, donde se concentran muchas de las rutas invernales más populares.

Astún y Candanchú: más allá de las pistas

Durante décadas, nombres como Astún y Candanchú han estado ligados casi exclusivamente al esquí alpino. Sin embargo, el entorno de estas estaciones, con valles de origen glaciar, bosques de coníferas y collados suaves, se ha revelado como un escenario privilegiado para las excursiones con raquetas de nieve.

Desde los alrededores de Astún pueden trazarse itinerarios que, sin ser técnicos, permiten alcanzar ibones congelados y miradores con vistas a la frontera pirenaica. En Candanchú, la proximidad al puerto de Somport y a antiguos caminos de montaña facilita rutas de diferente duración, muchas de ellas con pendientes moderadas, ideales para grupos mixtos de principiantes y personas con algo más de experiencia.

En ambos casos, la figura del guía local cobra especial relevancia: conoce el terreno, sabe interpretar el estado de la nieve y el riesgo de aludes, y selecciona el recorrido más adecuado para cada grupo, un aspecto clave en cualquier actividad de montaña invernal.

Formigal, Valle de Tena y Panticosa: raquetas entre ibones y bosques

Más al oeste, Formigal y el Valle de Tena ofrecen otro gran núcleo de actividad. La zona combina la presencia de una importante estación de esquí con un entorno natural de gran atractivo: bosques de pino negro, gargantas y un amplio sistema de ibones que, en invierno, se convierten en destinos muy fotogénicos para las rutas con raquetas.

La práctica de raquetas de nieve en Formigal se ha consolidado como complemento al esquí para quienes desean alternar un día de pistas con otro de caminata sin prisas. Las empresas especializadas proponen salidas que parten de diferentes accesos del valle, adaptadas al estado de la nieve, y que se adentran en parajes menos transitados, lejos del bullicio de las infraestructuras de remontes.

Panticosa y su entorno, por su parte, destacan por la posibilidad de realizar itinerarios que combinan bosques, antiguas sendas y amplias panorámicas sobre el valle. Este tipo de rutas resulta especialmente atractivo para quienes priorizan el disfrute del paisaje y la fotografía frente a la exigencia física extrema.

Cómo es una excursión tipo con raquetas

Una salida tipo con raquetas de nieve en el Pirineo Aragonés suele comenzar quedando directamente en el punto de inicio de la ruta. Allí, los participantes reciben el material (raquetas y bastones) y una explicación básica sobre su uso: cómo ajustar las fijaciones, cómo caminar en llano, en ascenso y en descenso, o cómo trazar las huellas en nieve blanda.

A partir de ahí, el grupo avanza a un ritmo moderado, con paradas regulares para descansar, hidratarse y disfrutar de las vistas. La duración habitual se sitúa entre las dos y las cuatro horas efectivas de marcha, suficiente para sentir el esfuerzo, pero sin convertir la actividad en un reto reservado a deportistas de élite. La presencia de un guía garantiza la elección de trazados que evitan zonas expuestas o con riesgo de aludes, así como la adaptación del recorrido a las capacidades del grupo.

Seguridad, salud y respeto al entorno en raquetas de nieve

Las raquetas de nieve se trata de una actividad de montaña invernal y, como tal, requiere ciertas precauciones. Los especialistas recomiendan informarse siempre sobre la previsión meteorológica y el estado de la nieve, consultar el boletín de peligro de aludes y, en caso de falta de experiencia, optar por rutas guiadas con profesionales acreditados.

En el plano de la salud, diferentes organizaciones subrayan que el snowshoeing es un ejercicio de bajo impacto que protege las articulaciones, mejora la circulación y puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, al realizarse al aire libre, contribuye a combatir el sedentarismo y a mejorar el estado de ánimo, un aspecto especialmente valorado en los meses más fríos.

El respeto al entorno es otro pilar fundamental: mantener los itinerarios señalizados, evitar molestar a la fauna, no dejar residuos y minimizar el impacto sobre la vegetación contribuye a que los valles pirenaicos sigan siendo un escenario privilegiado para esta y otras actividades de naturaleza.

Un invierno diferente en el Pirineo Aragonés

El auge de las raquetas de nieve en el Pirineo Aragonés refleja una transformación más amplia en la forma de entender el invierno: ya no se trata solo de deslizarse a gran velocidad por una pista, sino de vivir la montaña desde la calma, el ejercicio moderado y la observación del paisaje.

Más sobre Comunicados