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La cara oculta de las balizas V16; riesgos digitales en situaciones de emergencia

8 de enero de 2026

Desde el 1 de enero, las balizas V16 conectadas son obligatorias en todos los vehículos en España. Esta medida supone un avance clave en la digitalización de la seguridad vial, al permitir que, en caso de avería o accidente, la señalización del vehículo se conecte automáticamente con la nube de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Tal y como explica Guido Garavaglia, CEO de AGE2, “este sistema permite transmitir de forma automática la ubicación del vehículo en tiempo real, lo que agiliza la respuesta de los servicios oficiales y mejora la eficiencia en la gestión del tráfico”. Sin embargo, desde AGE2 advierten de que esta innovación tecnológica también conlleva riesgos digitales relevantes, especialmente en contextos de emergencia donde el conductor se encuentra en una situación de vulnerabilidad.

Aunque las balizas V16 han sido diseñadas bajo criterios de privacidad —sin vinculación directa entre persona, vehículo y dispositivo, sin registro de datos personales y con activación de la geolocalización únicamente durante su uso—, AGE2 subraya que la conectividad abre la puerta a posibles usos indebidos de la información si no existen controles estrictos y una supervisión efectiva.

“Estamos hablando de datos de localización en tiempo real que se generan en momentos críticos. Si esa información puntual es interceptada, reutilizada o explotada por terceros no autorizados, el riesgo es real”, alerta Guido. Entre los escenarios más preocupantes, la compañía señala la aparición de los llamados ‘rescatistas fantasma’: empresas o intermediarios que podrían adelantarse a los canales oficiales para ofrecer servicios no solicitados, captar clientes de forma agresiva o incluso inducir a fraudes aprovechando el estado de emergencia del conductor.

Desde AGE2 advierten de que este tipo de prácticas supondrían una grave amenaza, erosionando la confianza del ciudadano en un sistema concebido para mejorar la seguridad vial. “La protección salta por los aires si no se controla quién accede a esa información, con qué finalidad y durante cuánto tiempo”, insiste el CEO de la compañía.

Por todo ello, AGE2 hace un llamamiento a las administraciones públicas, fabricantes y operadores tecnológicos para reforzar los mecanismos de control y auditoría, así como para garantizar una comunicación transparente hacia los usuarios sobre los riesgos digitales asociados a estos dispositivos conectados.

“La digitalización de la seguridad vial es un paso necesario y positivo, pero no puede hacerse sin tener en cuenta las amenazas digitales que introduce. La seguridad física del conductor debe ir acompañada, obligatoriamente, de seguridad digital”, concluye Guido.

AGE2 es una empresa líder en ciberseguridad, protección de datos y transformación digital. Con un equipo multidisciplinar y experiencia en múltiples sectores, ofrece soluciones avanzadas que permiten a las organizaciones proteger su información crítica, prevenir ataques, cumplir con las normativas más exigentes y reforzar su resiliencia tecnológica.

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