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De pasar el sombrero en los semáforos a llenar teatros, el recorrido escénico de Adrián Conde

13 de enero de 2026

Llenar el Teatro Jovellanos fue, para muchos, una cita más en la agenda cultural de Gijón. Para Adrián Conde, sin embargo, representó un punto de inflexión emocional. Al finalizar el estreno de su último espectáculo, Memoria de la Nisal, una persona del público se acercó y le recordó sus inicios: “De trabajar en los semáforos a llenar el teatro Jovellanos”. Esa frase, breve y contundente, encapsula una historia marcada por la resiliencia, la tenacidad y la fidelidad a un sueño.

Hace casi 25 años, Adrián Conde llegaba a España desde Argentina. En los semáforos de Gijón ofrecía pequeños números de malabares concebidos como actos artísticos breves, alejados de cualquier connotación asistencial. Cuando pasaba el sombrero entre los coches, no buscaba compasión, sino compartir arte y ganarse la vida. En una época en la que los artistas callejeros apenas existían en la ciudad, su presencia despertaba sorpresa. Años más tarde, parte de ese público sigue acudiendo a sus funciones.

Una carrera que mantiene intacto el origen

Desde aquellos inicios en plena calle hasta girar por los escenarios más destacados de España y Portugal, la propuesta escénica de Adrián Conde ha conservado la esencia de su origen: conectar con las emociones desde la sencillez, el humor y la sensibilidad. Su estilo fusiona magia, clown, teatro físico y mucha cercanía, configurando espectáculos para público familiar que han recorrido más de 37 países.

Cada obra se construye desde una mirada personal, pero con vocación universal. No hay artificio, sino precisión y humanidad. Esa coherencia artística ha consolidado una trayectoria que nace desde abajo, se sostiene en el tiempo y mantiene el vínculo con quienes lo vieron actuar por primera vez en un cruce de calles.

Resiliencia que se transforma en ejemplo

La historia de Adrián Conde es un ejemplo de resiliencia. No por haber alcanzado el éxito, sino por mantenerse fiel a un propósito durante más de dos décadas. Demuestra que cuando un objetivo se persigue con constancia, trabajo y sentido artístico, es posible transformar cualquier escenario. Incluso un semáforo. Hoy, su recorrido inspira a quienes creen en los sueños que se construyen paso a paso, sin olvidar nunca de dónde se viene.

Hoy en día, Adrián Conde tiene su propia compañía de teatro con 7 espectáculos en gira. Además, es un referente del teatro familiar en España y Portugal con varios premios internacionales que lo avalan.

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