26 de enero de 2026
Eric Vanden Berghe, abogado penalista y director de Larios Penal, encabeza un despacho boutique con sede en Málaga y dedicación exclusiva al Derecho Penal desde 1980. La firma se posiciona en el ámbito de la defensa penal, con especial presencia en macrocausas, delincuencia organizada, penal económico y procedimientos con proyección internacional, abordados mediante un método propio, una dedicación intensiva al caso y una estrategia procesal diseñada a medida desde la fase inicial de investigación.
La identidad de Larios Penal es la de una boutique penal en sentido estricto: pocos asuntos seleccionados, estudio profundo del expediente y una planificación procesal que no se limita al juicio oral, sino que contempla desde el inicio los escenarios de recurso, ejecución penal y eventuales derivaciones internacionales. No se trabaja por volumen, sino por impacto jurídico. Cada procedimiento se aborda como si fuera una causa de referencia, con análisis sistemático de tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad, control de derechos fundamentales y una narrativa jurídica coherente que permita disputar eficazmente la tesis acusatoria.
El método de trabajo del despacho se basa en una aproximación estructurada y técnica. En la práctica, ello implica un estudio inicial exhaustivo del expediente, sin asumir como hechos lo que únicamente son hipótesis o construcciones acusatorias; la identificación temprana de vulneraciones procesales, déficits indiciarios, problemas de competencia, nulidades potenciales y errores de subsunción; y la preparación del caso con una visión anticipatoria, pensando ya en la segunda instancia y, cuando procede, en el control casacional o constitucional. Este enfoque evita que el procedimiento se descontrole y permite que la defensa no dependa del azar ni de contingencias externas.
Una parte sustancial de la práctica del despacho se centra en macrocausas, ámbitos en los que se tensionan de forma especialmente intensa las garantías constitucionales. En este tipo de procedimientos es frecuente la normalización de excesos como prisiones provisionales desproporcionadas, secretos de sumario prolongados, imputaciones expansivas, atribuciones de responsabilidad por mera proximidad relacional o construcciones indiciarias débiles. Frente a ello, la defensa no puede ser reactiva, sino técnica, anticipatoria y sólidamente anclada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal y en la jurisprudencia del Tribunal Supremo, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El contexto de la Costa del Sol añade una complejidad específica al ejercicio de la defensa penal. Se trata de un entorno marcado por una criminalidad transnacional, con alta incidencia de delitos económicos, blanqueo de capitales, tráfico de drogas, conflictos societarios con proyección internacional y procedimientos de fuerte repercusión mediática. Ello exige un enfoque multilingüe, una coordinación constante con otros ordenamientos y una atención particular a los efectos migratorios, financieros y reputacionales de cada decisión procesal. No es un contexto propicio para soluciones improvisadas ni para defensas de trámite.
Una parte relevante de los clientes del despacho son ciudadanos extranjeros o personas implicadas en procedimientos internacionales, lo que condiciona de manera decisiva la estrategia jurídica. El Derecho Penal contemporáneo ya no es exclusivamente nacional: extradiciones, órdenes europeas de detención y entrega, comisiones rogatorias, cooperación judicial europea, cumplimiento de condenas en el extranjero, jurisdicción extraterritorial y alertas SIS o INTERPOL forman parte habitual del marco de trabajo. En este contexto, una mala decisión procesal en España puede bloquear una salida internacional durante años o generar consecuencias migratorias, financieras o reputacionales de gran gravedad. Por ello, los asuntos se abordan con una visión transfronteriza, coordinando estrategias con abogados en otros países cuando resulta necesario y buscando soluciones jurídicamente estables y ejecutables en varios ordenamientos.
La trayectoria del despacho, fundado en 1980, aporta una base de continuidad y criterio que sigue siendo determinante en su posicionamiento actual. No se trata de una herencia formal, sino de una cultura jurídica asentada en el rigor técnico, la sobriedad procesal, la lealtad al cliente y el rechazo del litigio espectáculo. Esa tradición permite combinar experiencia acumulada con una adaptación real a los cambios normativos, jurisprudenciales y tecnológicos del Derecho Penal contemporáneo.
El perfil de cliente que encaja mejor con la filosofía de Larios Penal es el de personas o empresas que comprenden que la defensa penal seria no es inmediata, pero sí determinante. Se trata de clientes ante un problema penal real que buscan una defensa técnica de alto nivel, con honestidad profesional, sin promesas irreales ni marketing vacío. También se valora especialmente a quienes priorizan la disponibilidad real del abogado y la implicación directa del letrado en su asunto, frente a modelos de excesiva burocracia interna.
En 2026, el ejercicio de la defensa penal se desarrolla en un entorno marcado por un incremento sostenido de la complejidad técnica, la duración de los procedimientos y la presión, así como por una expansión progresiva de herramientas de investigación cada vez más invasivas y por una tendencia a la ampliación de tipos penales y responsabilidades. Este contexto exige hoy una defensa más especializada, más constitucionalizada y más estratégica, con un control mucho más estricto del proceso desde sus primeras fases.
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial al ámbito jurídico se aborda en el despacho desde una perspectiva instrumental y prudente. La tecnología se concibe como un apoyo para el análisis documental, el control de plazos, la revisión de jurisprudencia comparada o la preparación estratégica, pero no como un sustituto del criterio jurídico. La decisión final en materia de defensa penal sigue siendo humana y responsable. El riesgo real no es utilizar inteligencia artificial, sino hacerlo mal: para generar escritos genéricos, citas inventadas o razonamientos sin profundidad. En procedimientos penales complejos, ese uso irreflexivo resulta especialmente lesivo para los intereses del cliente.
El proyecto Larios Penal se sitúa a medio plazo como un despacho de referencia en defensa penal en la Costa del Sol y en procedimientos internacionales con conexión con España. Se persigue la consolidación de una marca jurídica reconocida por su solvencia técnica, su seriedad procesal y su capacidad real de influir en el desenlace de procedimientos difíciles. La prioridad sigue siendo la calidad del trabajo jurídico. Desde esta perspectiva, Larios Penal se configura como una firma orientada a la defensa penal de alto nivel, con método propio, proyección internacional y una dedicación exclusiva a procedimientos complejos, manteniendo una línea de continuidad con su tradición histórica y una adaptación constante a los desafíos del Derecho Penal del siglo XXI.