29 de enero de 2026
Durante años, la aviación ha estado rodeada de estereotipos que asocian el vuelo con perfiles jóvenes y carreras iniciadas a temprana edad. Sin embargo, la realidad actual demuestra un cambio claro. Cada vez más personas mayores de 50 y 60 años deciden cumplir una asignatura pendiente y acercarse al cielo, ya sea como Piloto de Ultraligero o viviendo la experiencia de Piloto por un día. Lejos de tratarse de una excepción, esta tendencia responde a una motivación profunda, basada en el tiempo disponible, la estabilidad personal y una nueva forma de entender el aprendizaje.
En este contexto, Asturfly se ha convertido en un punto de referencia en Asturias para quienes desean descubrir la aviación ultraligera sin que la edad suponga una barrera. Desde su base en el aeródromo de La Morgal, la escuela acompaña a alumnos que llegan con ilusión, curiosidad y una amplia experiencia vital. Muchos de ellos nunca habían volado antes, pero encuentran en el ultraligero una forma accesible y segura de conectar con el vuelo real.
Contrariamente a lo que suele pensarse, la madurez aporta ventajas claras en la formación aérea. La capacidad de concentración, la toma de decisiones pausada y la gestión emocional son cualidades que se refuerzan con los años. En la aviación ultraligera, donde la observación y el criterio son esenciales, estos factores marcan la diferencia. Por eso, quienes se inician como Piloto de Ultraligero a los 60 suelen avanzar con constancia y una actitud especialmente receptiva.
Además, la experiencia de Piloto por un día permite un primer contacto sin presión, ideal para confirmar sensaciones. Volar acompañado por un instructor, comprender los mandos y participar activamente en el trayecto rompe miedos arraigados. El resultado es una vivencia intensa, pero serena, que redefine la relación con el aire y con uno mismo.
Otro de los mitos habituales se relaciona con las exigencias físicas. En realidad, los requisitos médicos para volar ultraligeros son razonables y se centran en garantizar la seguridad básica. No se trata de competir, sino de disfrutar del vuelo con responsabilidad y conciencia. Para poder volar es necesario el certificado médico aeronáutico que sólo puede otorgar un médico acreditado a través de AESA. En este sentido, Asturfly orienta a cada persona de forma individual, aclarando dudas y adaptando el proceso a cada perfil.
Volar a los 60 no es un acto de nostalgia, sino una decisión presente. Es elegir aprender algo nuevo cuando el tiempo ya no corre en contra. La aviación ultraligera demuestra así que el cielo no entiende de edades, sino de ganas de despegar.