5 de febrero de 2026
La dislexia representa uno de los principales desafíos en el aprendizaje de lenguas extranjeras durante la infancia. Las dificultades que conlleva este trastorno del aprendizaje impactan de forma significativa en la adquisición de habilidades lingüísticas, especialmente en asignaturas como inglés, donde la pronunciación, el vocabulario abstracto y las estructuras gramaticales requieren una comprensión y retención precisa. Estas barreras, a menudo, generan frustración y sensación de desigualdad en el entorno escolar.
Frente a esta situación, la especialista Irene Hernández ha desarrollado el método DEA (Desaprender – Entender – Avanzar), un enfoque integral que permite enseñar inglés para dislexia de forma adaptada, mediante herramientas pedagógicas que priorizan la neurodiversidad y el respeto al ritmo de aprendizaje. Esta propuesta se materializa en un programa online que ya ha acompañado a más de doscientos menores con este diagnóstico, facilitando un aprendizaje estructurado, comprensible y libre de bloqueos emocionales.
El método DEA combina elementos de neuropsicología, pedagogía inclusiva, tecnología educativa y estrategias específicas de enseñanza de lenguas extranjeras. Irene Hernández, formada en España y Reino Unido, ha articulado un modelo que contempla las particularidades cognitivas de los alumnos con dislexia y las transforma en puntos de apoyo para el aprendizaje. A través de este planteamiento, el inglés se aborda desde un enfoque visual, auditivo y kinestésico, adaptado a las necesidades reales del alumnado.
El programa se estructura en sesiones online individualizadas que permiten atender con precisión el perfil de cada estudiante. El uso de recursos interactivos, juegos didácticos, rutinas lingüísticas adaptadas y apoyo visual contribuye a reforzar la comprensión del idioma sin recurrir a métodos generalistas. Este modelo permite que el proceso de aprendizaje avance sin presión, fortaleciendo la confianza del alumno en sus propias capacidades.
Además de la intervención directa con los niños, el proyecto impulsado por Irene Hernández incorpora acciones formativas dirigidas a las familias. Estos espacios están diseñados para comprender mejor el impacto emocional y académico de la dislexia, y para dotar a los adultos de herramientas que refuercen el acompañamiento desde el entorno familiar.
El método DEA confirma que el inglés para dislexia puede enseñarse desde la adaptación y el rigor pedagógico. Esta iniciativa, centrada en la equidad educativa, representa una respuesta concreta a una necesidad ampliamente presente en las aulas, contribuyendo a construir trayectorias de aprendizaje más justas, accesibles y sostenibles para el alumnado con dificultades específicas.