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Pisos turísticos en jaque; la solución tecnológica frente a sanciones millonarias

10 de febrero de 2026

La regulación prevista para 2026 y el aumento de las quejas vecinales han colocado a los propietarios de Viviendas de Uso Turístico (VUT) en un escenario de auténtica “tolerancia cero”. En este contexto, una tecnología española basada en la “fusión de sensores” se posiciona como una de las herramientas más sólidas para salvaguardar las licencias.

El mercado del alquiler vacacional en España ha entrado en una etapa decisiva. Lo que durante años funcionó en un marco normativo ambiguo se ha convertido en un entorno de máxima exigencia legal, donde el derecho al descanso se considera ya una cuestión de orden público. Tras la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), las comunidades de vecinos pueden vetar la actividad turística con el respaldo de tres quintas partes de los propietarios y aplicar recargos de hasta un 20% en los gastos comunes a las VUT.

El nuevo mapa de restricciones: de sanciones elevadas al cierre

La permisividad frente al ruido ha quedado atrás. En territorios como la Comunidad Valenciana o Baleares, las infracciones muy graves por contaminación acústica reiterada pueden alcanzar los 600.000 euros. En paralelo, el Ayuntamiento de Madrid, a través de su Plan RESIDE, ha impulsado la cancelación de más de 3.000 licencias en el último año con el objetivo de proteger el uso residencial en el centro histórico.

El giro más contundente se ha producido en el norte del país. Cantabria, mediante el Decreto 50/2025, exige ya por ley la instalación de sistemas de monitorización acústica en todas las viviendas turísticas. Asturias ha seguido el mismo camino en febrero de 2026, aprobando un decreto que concede un plazo de seis meses para implementar dispositivos de control de ruido. Todo apunta a que esta exigencia se extenderá progresivamente al resto del país antes de 2027, obligando a los propietarios a profesionalizar la gestión si quieren mantener su licencia activa.

Raixer: una defensa tecnológica para proteger la licencia

En este escenario de supervisión digital creciente, la empresa española Raixer ha desarrollado una solución integral que funciona como un verdadero “escudo” para el patrimonio inmobiliario. Frente a los sensores convencionales, su propuesta se basa en la integración de dispositivos dentro de un mismo ecosistema.

Ecosistema unificado

Raixer incorpora la primera cerradura inteligente con sensor de ruido integrado, evitando la instalación de aparatos adicionales en techos o paredes. En aquellas estancias donde no se requiera cerradura digital, ofrece sensores plug-and-play de instalación rápida que únicamente necesitan conexión eléctrica.

Reducción de falsos positivos

Gracias al cruce de datos y al análisis contextual de los decibelios, el sistema puede diferenciar entre el volumen elevado de una televisión y una reunión con más personas de las autorizadas, reduciendo alertas innecesarias.

Alertas automáticas sincronizadas

La solución se integra con calendarios de plataformas como Airbnb para identificar al huésped alojado en cada momento. Si detecta un patrón acústico anómalo, envía automáticamente un SMS de advertencia. Este sistema preventivo resuelve la mayoría de incidencias antes de que escalen a conflictos formales o intervenciones policiales.

Evidencia con validez probatoria

Ante posibles denuncias infundadas, el sistema permite generar informes en PDF con sello de tiempo certificado. Esta documentación técnica puede resultar determinante para desmontar sanciones económicas de gran cuantía.

Más control, menos costes operativos

Además de la cobertura legal, la solución integral de Raixer supone un ahorro operativo de 40% frente a sistemas fragmentados. Al tratarse de dispositivos conectados de forma permanente a la corriente, se eliminan los gastos asociados al cambio periódico de baterías y al mantenimiento disperso.

Todo ello bajo un enfoque “Privacy-by-Design”: los dispositivos no graban conversaciones ni almacenan audio, sino que procesan exclusivamente datos numéricos relacionados con la presión sonora. De este modo, se garantiza el cumplimiento estricto del RGPD y de las directrices de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

En un contexto regulatorio cada vez más exigente, la profesionalización tecnológica deja de ser una opción para convertirse en un requisito imprescindible para preservar la actividad y proteger la inversión.

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