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El papel del geógrafo profesional; más allá de los mapas

11 de febrero de 2026

Recientemente, se ha presentado "Geografía en Acción", un proyecto audiovisual elaborado y producido por Geoinnova y el Colegio de Geógrafos, que nace con el objetivo de acercar la geografía y el papel del geógrafo profesional a la sociedad, para poder generar un espacio de reflexión sobre los diferentes retos que tiene esta profesión en el contexto actual. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, es interesante acompañar esta interesante propuesta con alguna reflexión adicional al respecto, habida cuenta del desconocido papel que juega el geógrafo para gran parte de la sociedad.

Cuando se piensa en geografía, es fácil que se venga a la cabeza mapas, coordenadas o nombres de capitales. Pero en realidad, detrás de esta disciplina hay mucho más. En España, los geógrafos están demostrando que su formación y profesión es fundamental para mejorar la calidad de las políticas públicas. Planifican ciudades, evalúan riesgos naturales, ordenan territorios turísticos, diseñan estrategias sostenibles y trabajan con datos espaciales que ayudan a tomar decisiones más inteligentes.

Pese a esta labor, siguen siendo una figura poco visible en muchas administraciones y empresas fuera del ámbito geoespacial. Y, sin embargo, su papel es cada vez más imprescindible. En cualquier caso, si se quiere profundizar un poco más al respecto, se puede visitar el artículo original en el siguiente ENLACE.

Una mirada integral sobre el territorio: el gran valor del geógrafo

La geografía no es solo una ciencia académica, sino una profesión práctica que ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Desde que se estableció como titulación universitaria independiente en España a principios de los 90, los geógrafos (y geógrafas) han ido ocupando espacios clave en la gestión pública y privada. Hoy, se les encuentra trabajando en ordenación del territorio, medio ambiente, turismo, urbanismo o planificación de infraestructuras y equipamientos, catastro y un largo etcétera, incluyendo cómo no, el área con más proyección: las tecnologías geoespaciales.

Lo que hace único al geógrafo es su capacidad para conectar variables físicas, sociales, económicas y culturales en un solo análisis. Su enfoque parte de entender el conjunto, de analizar de forma holística cómo interactúan las personas con el entorno que habitan. Viendo a diario que los retos que se tienen son más complejos (cambio climático, escasez de recursos, desigualdad territorial...), esta visión global es más necesaria que nunca para generar políticas transversales y establecer una gobernanza territorial integral. A continuación, se ven algunos ejemplos del papel del geógrafo en diferentes ámbitos profesionales.

Urbanismo y ordenación territorial: una conquista profesional en marcha

Durante muchos años, la planificación urbana fue terreno exclusivo de ingenieros, arquitectos y juristas. Sin embargo, desde los años 80, algunos geógrafos comenzaron a hacerse un hueco en estos equipos técnicos. Fueron pioneros que defendieron que una ciudad no puede pensarse solo desde la infraestructura y desde el suelo urbano y urbanizable, sino desde cómo viven y se mueven las personas, cómo afecta al entorno natural, o cómo se distribuyen los recursos de forma equitativa.

Autores como Antonio-José Campesino o Javier Gómez Piñeiro ya señalaban entonces que el geógrafo, bien formado, tenía un lugar natural en los gabinetes de planeamiento urbano. Hoy, esa incorporación ha dado frutos: ciudades más compactas, planes urbanísticos que consideran los ecosistemas o el riesgo de inundación, y propuestas que equilibran el desarrollo urbano con las dinámicas rurales. Aun así, muchos municipios (la gran mayoría) todavía no cuentan con geógrafos en sus equipos, lo cual pueda limitar la calidad de sus decisiones territoriales.

Turismo y territorio: planificación para evitar excesos

España es potencia turística, pero también ha sufrido los efectos negativos de un desarrollo desordenado: saturación en las costas, destrucción de patrimonio natural, dependencia económica. Aquí, el trabajo del geógrafo ha sido clave para ofrecer alternativas.

Desde finales del siglo XX, numerosos profesionales de la geografía se han especializado en analizar los impactos del turismo, medir la capacidad de carga de los destinos y proponer modelos más sostenibles. Investigadores como Diego A. Barrado han defendido la necesidad de incluir contenidos geográficos en la formación de técnicos turísticos, para que comprendan el territorio que gestionan.

Gracias a esta visión, se han desarrollado planes turísticos más equilibrados, se han diversificado destinos para reducir la presión en zonas frágiles, y se ha impulsado un turismo que beneficia también a la población local. En muchas estrategias regionales y locales hay, detrás, un equipo de geógrafos analizando el mapa.

Cambio climático y sostenibilidad: la ciencia del territorio en acción

Los grandes desafíos ambientales no se pueden abordar sin entender el territorio. El geógrafo, como profesional que articula datos naturales y sociales, juega un papel estratégico en políticas de sostenibilidad. Véase por ejemplo que durante la pandemia de la COVID-19, surgieron en España grupos de trabajo de "geogobernanza" que aplicaron inteligencia territorial para planificar la ubicación de recursos sanitarios, diseñar la movilidad urbana o mapear la vulnerabilidad social. Esta experiencia demostró cómo una mirada geográfica puede marcar la diferencia en la eficacia de las políticas públicas.

En el ámbito del cambio climático, los geógrafos elaboran mapas de riesgo, analizan usos del suelo y participan en planes de adaptación al cambio climático. Muchas consejerías de medio ambiente cuentan ya con geógrafos en sus equipos, encargados de ordenar espacios naturales, evaluar proyectos y planificar infraestructuras con menor impacto.

Anticipar los desastres: el rol de los geógrafos en la prevención de riesgos

España es un país expuesto a múltiples riesgos naturales: inundaciones, incendios, sequías, terremotos. La historia reciente (como la tragedia de Biescas en 1996 o la más reciente con la conocida como "DANA de Valencia" de octubre del 2024) ha demostrado que una mala planificación territorial o una mala gestión del riesgo puede costar vidas.

Desde hace años, los geógrafos trabajan en la elaboración de cartografía de riesgos, analizando zonas vulnerables y asesorando en la toma de decisiones preventivas. Jorge Olcina, uno de los máximos exponentes españoles en este campo, siempre ha sido firme defensor de la necesidad de incorporar estudios de riesgo en los planes urbanísticos, algo que la legislación actualmente exige, pero que no siempre se ha tenido en la consideración que se debiera. Actualmente, existen casos de legislaciones que están bregando para transitar en dirección opuesta de una forma totalmente irresponsable...

La participación de geógrafos en organismos de Protección Civil, universidades e institutos especializados ha sido decisiva para mejorar la prevención. Y su aportación va más allá: en situaciones de emergencia, pueden coordinar los diferentes equipos manejando sistemas de información geográfica (SIG) en tiempo real para ayudar en evacuaciones o en la logística de respuesta.

Los datos geográficos: una herramienta estratégica para gobernar

Que la información geoespacial se ha convertido en un recurso estratégico es algo que ya no debería de sorprender. Gracias a los Sistemas de Información Geográfica, los geógrafos pueden cruzar datos de salud, transporte, seguridad o educación con el territorio, y ofrecer mapas que ayudan a tomar decisiones más inteligentes.

Desde los años 90, los diferentes gobiernos españoles han ido incorporando estas herramientas, muchas veces impulsados o asistidos por jóvenes geógrafos que vieron su potencial. Hoy en día, existen geoportales abiertos al ciudadano, mapas interactivos que muestran niveles de contaminación o rutas escolares, y análisis espaciales para optimizar servicios públicos. No en vano, España es, sin duda, uno de los países con mejor información geográfica abierta al ciudadano del mundo. El Instituto Geográfico Nacional, el IGN, lleva décadas impulsando esta abertura y permitiendo con ellos qué ciudadanos, administraciones públicas, empresas y universidades, puedan utilizar dicha información para sus propias necesidades.

Pero además del manejo técnico, los geógrafos aportan una mirada crítica que permite interpretar correctamente los datos. Porque un mapa mal leído puede llevar a tomar decisiones erróneas. Por eso, no basta con tener la herramienta: hay que saber qué preguntar y cómo interpretar la respuesta.

Un perfil profesional al que hay que dar más espacio

España cuenta con unos 1.300 geógrafos colegiados trabajando en múltiples campos que se pueden consultar en su Directorio de Colegiados, pero aún queda mucho camino por recorrer. En muchas oposiciones su perfil no aparece con claridad, y en los equipos técnicos su aportación no siempre se reconoce como debería.

Sin embargo, las experiencias demuestran que donde hay un geógrafo, hay una planificación más inteligente y una gestión más eficaz del territorio. No es una cuestión de corporativismo, sino de necesidad estratégica.

Dar más protagonismo a los geógrafos en la administración pública, como técnicos o como gestores con cargo, es apostar por decisiones públicas más equilibradas, sostenibles y basadas en datos y en la ciencia. En los últimos años, ha quedado claro que los desafíos del siglo XXI no se pueden afrontar sin una buena comprensión del territorio, por lo que resulta necesaria una mayor presencia de geógrafos y geógrafas.

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