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El mito del 5G en ciudades; qué prometieron las operadoras y qué cobertura existe realmente

25 de febrero de 2026

La llegada del 5G se presentó como un salto decisivo en la evolución de las telecomunicaciones móviles. Velocidades de varios gigabits por segundo, latencias casi imperceptibles y una conectividad sólida incluso en zonas urbanas densas formaban parte del relato tecnológico.

Sin embargo, la experiencia cotidiana en muchas ciudades españolas refleja una realidad más matizada. En este análisis, Lamartel Telecom aborda las diferencias entre expectativa y despliegue efectivo, así como las claves técnicas que influyen al intentar mejorar cobertura 5G en interiores y espacios profesionales.

Qué se prometió y qué se ha desplegado realmente

El discurso comercial del 5G se apoyó en tres pilares fundamentales: velocidades muy superiores al 4G, latencias situadas entre 1 y 10 milisegundos y una cobertura más estable en áreas urbanas. Sobre el papel, esta nueva generación debía resolver los problemas históricos de saturación y estabilidad en ciudades densamente pobladas.

No obstante, buena parte del despliegue actual en España se basa en arquitecturas 5G NSA (Non-Standalone), donde el dispositivo se conecta a una red 5G, pero el núcleo sigue dependiendo de la infraestructura 4G. El resultado es una mejora limitada en rendimiento real.

A ello se suma el uso de DSS (Dynamic Spectrum Sharing), sistema en el que 4G y 5G comparten frecuencias sin espectro dedicado exclusivo, lo que reduce el impacto práctico en capacidad y cobertura.

El 5G SA (Standalone), que permitiría latencias realmente bajas y una gestión avanzada del tráfico, requiere un núcleo de red nuevo y una densificación significativa mediante small cells. Su implantación es todavía parcial, lo que explica que en muchos casos el indicador “5G” en pantalla no implique una transformación tangible en la experiencia diaria.

Infraestructura urbana y cobertura en interiores

Las frecuencias más altas asociadas al 5G ofrecen mayor capacidad, pero presentan menor capacidad de penetración en edificios y mayor sensibilidad a obstáculos físicos. Sin una red suficientemente densa de antenas y nodos intermedios, la señal puede debilitarse especialmente en oficinas, hoteles, naves industriales o zonas subterráneas.

Además, la dependencia del 4G heredado puede provocar transiciones constantes entre tecnologías, microcortes y variaciones de rendimiento durante desplazamientos. La infraestructura municipal, la disponibilidad de fibra hasta cada antena y la agilidad en licencias influyen directamente en la calidad final del servicio.

Cuando la señal exterior no alcanza adecuadamente el interior de un edificio, la solución técnica pasa por captación, amplificación y distribución controlada de la cobertura. Lamartel Telecom desarrolla estudios previos de medición y sistemas homologados adaptados al uso real de cada espacio, permitiendo mejorar cobertura 5G y estabilizar voz y datos allí donde la red pública presenta limitaciones estructurales.

La evolución hacia un 5G plenamente operativo dependerá de la inversión en infraestructura y de la densificación de red. Mientras tanto, el análisis técnico y las soluciones de cobertura interior se consolidan como herramientas clave para garantizar comunicaciones estables y acordes con las exigencias actuales.

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