25 de marzo de 2026
Existen diferentes tipos de audífonos: Principalmente estarían comprendidos dentro de estas tres familias; retroauriculares (BTE), intracanal (ITC), completamente en el canal (CIC); cada uno tiene ventajas según grado de pérdida, anatomía del oído y preferencias estéticas o de confort.
La elección debe considerar factores prácticos: estabilidad en el oído, facilidad de manipulación, comodidad para uso prolongado y compatibilidad con estilos de vida activos o tecnología conectada.
La configuración del audífono (ganancia, ventilación, direccionalidad y reducción de ruido) debe adaptarse al tipo de dispositivo y al patrón auditivo individual para maximizar comprensión del habla sin generar molestias.
La adaptación ideal combina evaluación profesional, prueba en situaciones reales y ajustes finos: no basta con elegir el dispositivo por su tamaño o apariencia.
La experiencia clínica también implica educación: enseñar al usuario a manejar controles, limpieza, carga o mantenimiento y estrategias de comunicación, así como involucrar a la familia si se desea apoyo.
En el desarrollo de este informe ha participado el centro Vitalsord, catalogado como uno de los centros referentes de Vizcaya al pertenecer al Top 10 de los mejores centros auditivos de Bilbao, selección realizada por la plataforma audiológica GEA a través de La Guía del Audífono, el comparador oficial de centros auditivos y audífonos.
Elegir un audífono no se limita a decidir el modelo más nuevo o la tecnología más avanzada. La clave está en encontrar el formato y las prestaciones que mejor encajan con tu oído, tu estilo de vida y tus objetivos de comunicación. Existen distintos tipos de audífonos que estarían comprendidos dentro de estas tres familias retroauriculares (BTE), intracanal (ITC), completamente en el canal (CIC) y modelos híbridos— y cada uno aporta ventajas distintas según la pérdida auditiva, la anatomía del oído y las preferencias de confort o estética.
Cuando alguien dice que un audífono “no funciona” o resulta incómodo, rara vez hay una sola causa. Lo más habitual es encontrar factores prácticos y corregibles:
Selección de un dispositivo sin tener en cuenta hábitos diarios: reuniones, transporte, ocio, llamadas o televisión.
Falta de evaluación del confort y la estabilidad: un molde que se mueve, molestias por la propia voz o sensación de presión cambian la percepción del sonido.
Ajustes de ganancia, ventilación o direccionalidad no adaptados al tipo de audífono y al patrón auditivo individual.
Ausencia de educación y acompañamiento: manejo del dispositivo, limpieza, estrategias de comunicación y apoyo familiar cuando se desea.
La evidencia clínica muestra que una buena elección y adaptación no solo depende del tipo de audífono, sino del proceso que lo acompaña:
La evaluación profesional combina audiometría, objetivos personales y decisión compartida para determinar qué formato funciona mejor en la vida real.
La prueba en situaciones cotidianas permite afinar parámetros y verificar que el dispositivo cumpla con las expectativas de comprensión, confort y estabilidad.
El acompañamiento educativo enseña al usuario a colocar, mantener y manejar su audífono, además de incorporar estrategias de comunicación y autocuidado.
La participación de la familia o de un “communication partner” puede ser clave para detectar dificultades y alinear expectativas.
No todas las molestias son normales. Es importante consultar al especialista sin demora si aparecen:
Dolor persistente, heridas, presión marcada o irritación que no mejora.
Supuración, fiebre, mal olor o inflamación del conducto auditivo.
Vértigo, inestabilidad o descenso brusco de la audición.
Acoples continuos, sensación de bloqueo o empeoramiento intenso de tinnitus que impiden usar el dispositivo.
Para elegir el audífono adecuado y garantizar que funcione bien en la vida diaria:
Definir objetivos concretos: en qué situaciones se busca mejorar la comprensión y reducir la fatiga al conversar.
Evaluar distintos tipos de audífono según anatomía, confort, estabilidad y facilidad de manejo.
Probar el dispositivo en entornos reales durante varios días o semanas para ajustar parámetros y verificar rendimiento.
Mantener limpieza, revisar filtros y piezas de desgaste, y proteger el dispositivo de humedad o calor directo.
Solicitar revisiones periódicas para afinar ajustes y resolver incidencias mecánicas o auditivas.
El objetivo final es que el audífono elegido no solo amplifique, sino que mejore efectivamente la comunicación, reduzca el esfuerzo auditivo y se integre de manera cómoda y segura en la vida diaria del usuario.
Consejo del centro: Vitalsord recuerda que una buena adaptación se construye con decisiones claras, ajustes basados en escenas reales y revisiones a tiempo. Cuando el usuario sabe qué observar y el profesional mide y acompaña, los resultados suelen ser más estables.
Para más información: www.guiadelaudifono.com
GRUPO AUDIOLÓGICO GEA
Jose Antonio Cortazar
gea@gea-audifonos.com