26 de marzo de 2026
El mercado residencial afronta 2026 con cifras récord aún recientes y una tensión estructural que no termina de resolverse. Tras un 2025 que cerró con más de 714.000 compraventas, el mayor volumen en casi dos décadas, la presión sobre los precios y la dificultad de acceso siguen marcando el pulso del sector, especialmente en los principales núcleos urbanos, donde la demanda mantiene una tendencia al alza frente a una oferta insuficiente.
En este escenario, La Casa Agency analiza la evolución del mercado residencial en España, donde la actividad inmobiliaria afronta un reto estructural que se consolida como el principal desafío a medio plazo, con un impacto significativo en las grandes ciudades del país.
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística reflejan que 2025 registró un incremento interanual del 11,5% en las operaciones de compraventa, alcanzando niveles no vistos desde 2007. Sin embargo, distintos portales y analistas coinciden en que la actividad tenderá hacia una normalización en 2026, con subidas más moderadas tanto en transacciones como en precios.
Las previsiones apuntan a incrementos de entre el 3% y el 5% en compraventas y a avances próximos al 4% en precios medios, mientras que el alquiler podría encarecerse en torno al 7%. A pesar de esta desaceleración, la demanda continúa superando ampliamente a la oferta disponible, una situación especialmente visible en grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Sevilla o Bilbao, entre otras) y áreas metropolitanas.
El Banco de España estima un déficit acumulado de alrededor de 700.000 viviendas en la última década, lo que explica que la tensión persista, especialmente en grandes ciudades y áreas metropolitanas.
La producción anual, situada en torno a las 100.000 viviendas, queda lejos de las 250.000 unidades que diversos expertos consideran necesarias para equilibrar el mercado. Factores como la escasez de suelo finalista, los plazos administrativos prolongados o el incremento de los costes de construcción condicionan la capacidad de respuesta del sector, con un impacto en los principales núcleos urbanos, donde la presión de la demanda es mayor.
Aunque no se observan señales de burbuja, el ciclo inmobiliario muestra síntomas de madurez. La demanda solvente se mantiene activa, impulsada por la mejora de las condiciones hipotecarias y por cambios demográficos que incrementan el número de hogares, incluidos los unipersonales. Sin embargo, la dificultad para encontrar vivienda ajustada a presupuesto provoca que parte de los compradores aplace decisiones, especialmente en los principales núcleos urbanos.
Desde La Casa Agency se identifica la ampliación de la oferta como elemento clave para reducir tensiones y favorecer la accesibilidad. Con presencia en 73 oficinas en España y delegaciones internacionales, la compañía estructura su actividad en torno a la intermediación tradicional, la gestión integral de compraventas y fórmulas como la compra directa al contado, que permiten aportar liquidez inmediata a propietarios en situaciones específicas.
La red de franquicias, apoyada en formación continua en materia legal y financiera, facilita un asesoramiento técnico adaptado a cada operación. Además, la integración de servicios complementarios —reformas, financiación o gestión patrimonial— responde a una demanda que exige procesos más eficientes y coordinados, sobre todo, en entornos urbanos con mayor dinamismo.
La evolución prevista para 2026 dependerá en gran medida de la capacidad del sistema para incrementar de forma sostenida el parque residencial. Mientras la oferta no alcance un ritmo acorde con las necesidades reales de la población, el mercado seguirá operando bajo un equilibrio frágil, con precios tensionados y acceso limitado para determinados colectivos, particularmente en las grandes ciudades.
La consolidación de políticas estructurales y la colaboración entre actores públicos y privados resultarán determinantes para avanzar hacia un escenario de mayor estabilidad.