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Semana Santa 2026; quién sufre realmente los accidentes de tráfico

1 de abril de 2026

Cada año, miles de personas se desplazan durante Semana Santa pensando en desconectar. Pero hay un dato que cambia completamente la percepción del riesgo: muchos de los afectados en accidentes de tráfico no iban conduciendo

A partir del análisis de decenas de casos reales gestionados por Calculatuindemnizacion.es durante Semana Santa 2025, emerge una radiografía muy clara de cómo, dónde y a quién afectan realmente estos accidentes. 

No son conductores imprudentes: son gente normal 

Existe una idea bastante extendida de que los accidentes les ocurren a conductores temerarios o perfiles de riesgo. Sin embargo, los datos cuentan otra historia. 

El 46% los accidentados tenía entre 30 y 44 años, seguido por un 28% entre 45 y 64 años. Es decir, se trata de personas en plena vida laboral, muchas veces en contextos cotidianos: viajes en familia, escapadas o trayectos habituales. 

No es una cuestión de imprudencia. Es contexto, volumen de desplazamientos y, en muchos casos, exceso de confianza. 

El dato que cambia todo: se puede ser víctima sin hacer nada 

Uno de los insights más relevantes es el rol dentro del vehículo: 

Conductores: 46,3%  

Acompañantes y ocupantes: 39%  

Esto significa que casi 4 de cada 10 personas afectadas no estaban conduciendo

Es un cambio de perspectiva importante: la seguridad no depende únicamente de cómo se conduce, sino también de las decisiones de otros conductores en la carretera. 

El error más común: bajar la guardia al llegar 

A nivel geográfico, Barcelona y Madrid lideran el número de casos. Sin embargo, cuando se analiza el detalle por ciudades, aparecen patrones muy ligados al contexto vacacional. 

Vigo, por ejemplo, fue la ciudad con más expedientes, incluso por encima de Madrid. Y más allá de las grandes capitales, destacan municipios que en estas fechas funcionan como destinos de descanso o segunda residencia, muchos de ellos vinculados a costa o turismo, como: 

Empuriabrava  

Palafolls  

Torrejón de Velasco  

Lorquí  

Este dato rompe un mito habitual: el riesgo no está solo en las grandes autopistas o en las operaciones salida. 

Durante las vacaciones, el peligro se desplaza con el viajero. 

De hecho, muchos accidentes ocurren al llegar al destino o en trayectos cortos —desplazamientos locales, accesos a zonas turísticas o movimientos dentro del propio lugar de estancia—, justo cuando la sensación de haber “llegado” hace que la atención disminuya. 

No hay un único tipo de accidente: el riesgo es constante 

Los datos muestran una distribución prácticamente idéntica entre los distintos tipos de colisión: 

Alcances traseros (retenciones)  

Colisiones frontales (vías secundarias)  

Impactos laterales (incorporaciones o cambios de carril)  

No hay un único escenario peligroso. El riesgo está repartido, lo que refuerza una idea clave: la atención al volante no puede relajarse en ningún momento del trayecto

La lesión más común… y más ignorada 

Si hay un patrón claro en los accidentes de Semana Santa es el tipo de lesión: 

El 83% los afectados sufre cervicalgia o latigazo cervical  

Se trata de una lesión que muchas veces no se percibe como grave en el momento del accidente, pero que puede derivar en días o semanas de recuperación. 

El problema no es el golpe, sino lo que viene después si no se detecta y se trata correctamente. 

Una realidad que se repite cada año 

Semana Santa concentra un volumen muy alto de desplazamientos en pocos días. Y con ello, aumenta la probabilidad de incidentes que, aunque no siempre sean graves, sí tienen impacto en la salud y en la vida diaria de quienes los sufren. 

Desde Calculatuindemnizacion.es, donde se gestionan este tipo de casos de forma habitual, el patrón se repite cada año: personas normales, en situaciones cotidianas, que no esperaban verse envueltas en un accidente. 

Conclusión sobre los accidentes en Semana Santa 2026

Los datos no buscan alarmar, sino aportar contexto. Porque entender cómo ocurren los accidentes —y a quién afectan realmente— permite tomar decisiones más conscientes: no solo al volante, sino también después de un incidente. 

Porque, en muchos casos, saber cómo actuar a tiempo marca la diferencia

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