Comunicados

Ocho de cada diez viviendas españolas, construidas para un consumo eléctrico que ya no existe

29 de mayo de 2026

Los fallos eléctricos están detrás del 41,9% de los incendios domésticos con víctimas mortales, según la Fundación Mapfre y la APTB. Con ocho de cada diez viviendas construidas antes de 2002, el sector reclama acelerar la actualización de las instalaciones, especialmente en grandes núcleos urbanos como la Comunidad de Madrid.

La seguridad eléctrica en los hogares españoles se ha convertido en una cuestión de primer orden. El informe Víctimas de Incendios en España, elaborado por la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), sitúa los fallos eléctricos como la principal causa de incendios mortales en viviendas, por delante de los aparatos generadores de calor y de los descuidos domésticos. Un dato que, lejos de ser puntual, se repite año tras año y dibuja una tendencia sostenida en el tiempo.

Los datos apuntan a un problema estructural. España cuenta con un parque aproximado de 26,6 millones de viviendas, de las cuales cerca del 80% se construyeron antes de 2002, bajo normativas eléctricas hoy superadas. A esa antigüedad se suma una demanda creciente: bombas de calor, cargadores de vehículo eléctrico, sistemas de autoconsumo fotovoltaico y climatización avanzada exigen a las instalaciones mucho más de aquello para lo que fueron diseñadas. Diversos informes del sector estiman que cerca del 60% de las viviendas que se rehabilitan necesitan actualizar su instalación eléctrica, mientras que solo uno de cada tres propietarios considera prioritaria esa intervención.

El riesgo, además, no se reparte de forma uniforme. Los incendios con víctimas se originan principalmente en salones, dormitorios y cocinas, las estancias con mayor densidad de aparatos eléctricos y un uso más intensivo de enchufes y tomas de corriente. A ello se suma un factor emergente: la multiplicación de dispositivos en carga, muchos de ellos con baterías de litio, que plantea nuevas exigencias de seguridad directamente vinculadas a la calidad de la instalación eléctrica de la vivienda.

El fenómeno resulta especialmente sensible en la Comunidad de Madrid, donde conviven un elevado número de edificios de mediana y avanzada edad con una de las mayores concentraciones de demanda eléctrica del país. La proliferación de dispositivos electrónicos, los electrodomésticos de alto consumo y los nuevos usos vinculados a la movilidad eléctrica multiplican la exigencia sobre cuadros e instalaciones que, en muchos casos, no se renuevan desde hace décadas. Ante este escenario, contar con un electricista en Madrid cualificado resulta clave para revisar y actualizar la instalación conforme al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión: una intervención que los profesionales no consideran un gasto, sino una inversión en seguridad que además revaloriza el inmueble.

Entre las señales de alarma que aconsejan una revisión figuran el salto frecuente de los diferenciales, el calentamiento de los enchufes, la presencia de un cuadro eléctrico sin elementos de protección modernos o un aumento injustificado del consumo. En todos los casos, los expertos recomiendan exigir que las intervenciones las realice una empresa habilitada que emita el correspondiente boletín eléctrico y la declaración responsable que acredita al instalador autorizado, garantizando así que la actuación se ajusta a la normativa vigente.

La actualización del parque de viviendas se perfila, en definitiva, como uno de los grandes retos de la transición energética en los hogares. Compañías especializadas en el sector, como ISSE Electricidad, inciden en que adelantarse a la avería mediante el mantenimiento preventivo y la modernización de las instalaciones es la vía más eficaz para reducir riesgos y prolongar la vida útil de la red eléctrica doméstica.

Más sobre Comunicados