jueves, 9 de julio de 2026

¿Por qué las niñas con Altas Capacidades siguen pasando desapercibidas? Expertas analizan las causas

¿Por qué las niñas con Altas Capacidades siguen pasando desapercibidas? Expertas analizan las causas
/ DS

Las Altas Capacidades Intelectuales (AACC) no distinguen entre niños y niñas. Sin embargo, los datos reflejan una realidad muy diferente: en España, el número de niños identificados prácticamente duplica al de niñas. Detrás de esta diferencia no existe una menor incidencia, sino una combinación de estereotipos, criterios de evaluación desactualizados y formas distintas de expresar el potencial intelectual, lo que provoca que muchas menores permanezcan sin identificar durante años.

Para profundizar en esta realidad, es posible acceder a la siguiente entrevista con Marta García, pedagoga y fundadora de Kidactica; Joana Jarque, psicóloga sanitaria y neuropsicóloga; y María José Herranz, psicóloga sanitaria. Las tres forman parte del equipo directivo de Kidactica y han desarrollado el Experto Universitario en Altas Capacidades Intelectuales avalado por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). Además de su experiencia profesional, aportan una perspectiva personal que enriquece su visión: Marta y María José son madres de menores con Altas Capacidades y Joana es, además, una adulta con esta condición.

Las cifras oficiales muestran una clara diferencia entre niños y niñas identificados con Altas Capacidades. ¿Por qué sigue existiendo esta brecha?

Marta García: Las niñas siguen siendo las grandes invisibilizadas en la identificación de las Altas Capacidades porque el sesgo de género continúa teniendo un peso importante. Tradicionalmente, la alta capacidad se ha asociado a un perfil de niño disruptivo, muy cuestionador o con un rendimiento académico brillante, aunque irregular. Las niñas, en cambio, suelen expresar sus capacidades de una forma diferente, lo que hace que pasen desapercibidas tanto en el ámbito escolar como en el familiar.

María José Herranz: El principal motivo es lo que en psicología denominamos "camuflaje social" o masking. Debido a la socialización y a la presión por integrarse, muchas niñas con Altas Capacidades tienden a imitar el comportamiento de sus iguales. Buscan pasar desapercibidas, ocultar su potencial intelectual e incluso cometer errores de forma deliberada para evitar destacar o ser consideradas diferentes. El sistema interpreta esa capacidad de adaptación como un signo de normalidad, cuando en realidad muchas de ellas están realizando un importante esfuerzo emocional.

Si consiguen adaptarse tan bien, ¿qué consecuencias puede tener que no sean identificadas a tiempo?

Joana Jarque: Como neuropsicóloga y adulta con Altas Capacidades, sé que mantener esa desconexión entre lo que una persona es y lo que muestra al exterior durante años acaba teniendo consecuencias. Esa necesidad constante de encajar suele manifestarse con mayor intensidad durante la adolescencia. Cuando no existe un acompañamiento adecuado, es frecuente encontrar cuadros de ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria o una autoestima profundamente deteriorada. En muchas ocasiones se interviene sobre los síntomas, pero no sobre la causa que los origina: una alta capacidad que nunca fue detectada.

Marta García: Es una realidad que observamos tanto en el ámbito profesional como en el personal. María José y yo también la conocemos como madres y sabemos hasta qué punto la falta de una mirada especializada deja a muchas familias sin herramientas. Por ese motivo, en nuestro libro "Lo que no te contaron sobre la alta capacidad" insistimos en la necesidad de revisar los criterios de observación en los centros educativos. Además, nos ilusiona compartir que este otoño publicaremos un nuevo libro esta vez dirigido específicamente a las familias. No deberíamos esperar a que aparezcan dificultades emocionales o problemas de conducta para iniciar una evaluación; es necesario aprender a reconocer antes esas señales más sutiles.

¿Qué cambios son necesarios para mejorar la identificación de las niñas con Altas Capacidades?

Joana Jarque: El primer paso consiste en actualizar la formación de los profesionales y superar muchos de los mitos que todavía persisten. Psicólogos, orientadores y docentes necesitan incorporar una perspectiva de género a la evaluación de las Altas Capacidades. No basta con aplicar una prueba de cociente intelectual. Es imprescindible realizar una valoración integral que tenga en cuenta tanto los aspectos cognitivos como los emocionales y sociales de cada menor.

Marta García: Precisamente con ese objetivo desarrollamos, junto con la UDIMA, un Experto Universitario de 29 créditos ECTS que presta especial atención a estas realidades que con frecuencia quedan fuera de los modelos tradicionales de evaluación. Una formación especializada y basada en la evidencia permite ofrecer respuestas más ajustadas tanto a los profesionales como a las familias y, sobre todo, contribuye a que ninguna niña tenga que ocultar sus capacidades para sentirse aceptada. Todos los detalles de esta especialización pueden consultarse en la web de Kidactica Formación.

La identificación temprana de las Altas Capacidades es uno de los grandes retos del ámbito educativo y sanitario. Avanzar hacia modelos de evaluación más amplios, incorporar la perspectiva de género y reforzar la formación especializada de los profesionales son algunos de los pasos que, según estas expertas, permitirán reducir una brecha que todavía deja sin detectar el potencial de muchas niñas.

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