La incorporación de los jóvenes al mercado laboral no depende únicamente de la titulación que obtienen, sino también de cómo se han preparado durante sus estudios para afrontar sus primeras experiencias profesionales. Esta relación adquiere especial importancia en el ámbito tecnológico, donde las empresas dependen cada vez más de profesionales capaces de administrar los sistemas y redes sobre los que funciona buena parte de su actividad.
La Formación Profesional afronta así el reto de preparar perfiles que, además de dominar los contenidos de su titulación, sepan trasladarlos posteriormente a un puesto de trabajo. Accedia FP, centro oficial con actividad en Madrid, Sevilla y modalidad online, desarrolla su propuesta en las áreas de tecnología y empresa dentro de este nuevo escenario.
La preparación profesional empieza antes de las prácticas
La distancia entre lo que ocurre en el aula y lo que sucede en una empresa depende, en buena medida, de cómo se plantea el aprendizaje. Los conocimientos técnicos necesitan acompañarse de situaciones, herramientas y formas de trabajo próximas a las que el alumnado encontrará posteriormente en su actividad profesional. Esta relación entre formación y práctica adquiere especial importancia en el Grado Superior en Administración de Sistemas Informáticos en Red (ASIR), una titulación orientada a preparar profesionales capaces de trabajar con la infraestructura tecnológica que sostiene buena parte de la actividad de una organización.
En este tipo de formación, el aprendizaje combina conocimientos vinculados con sistemas, redes, bases de datos, servicios de Internet o seguridad con la necesidad de entender cómo se integran dentro del funcionamiento real de una empresa. No se trata únicamente de conocer una herramienta o un procedimiento, sino de saber trasladar esos conocimientos a situaciones que después aparecerán en el entorno profesional.
Accedia nació de la colaboración entre Afi Global Education, institución especializada en formación económica y financiera, y Core Networks, vinculada a la Formación Profesional tecnológica. Esta relación permite incorporar al aprendizaje profesionales en activo, proyectos aplicados y casos vinculados con el funcionamiento de empresas reales. El objetivo no es sustituir los contenidos académicos por una preparación específica para un puesto, sino facilitar que el estudiante entienda cómo aplicar esos conocimientos cuando pasa del aula a un entorno profesional.
Las prácticas ganan peso como primera experiencia profesional
El periodo de prácticas representa uno de los puntos de contacto más directos entre la Formación Profesional y el mercado laboral. Para el estudiante supone trasladar lo aprendido a un entorno profesional y conocer desde dentro dinámicas que hasta entonces formaban parte de su preparación académica. Para las empresas, permite conocer a perfiles que todavía están completando sus estudios y valorar cómo se desenvuelven ante situaciones propias de la actividad profesional.
En áreas vinculadas con sistemas y redes, esa primera experiencia permite entender cómo se trasladan los conocimientos técnicos al funcionamiento diario de una organización. La necesidad de estos perfiles se extiende además a sectores muy distintos, ya que buena parte de la actividad empresarial depende hoy de sistemas e infraestructuras digitales.
La relación entre centros y empresas adquiere así un papel que va más allá del propio periodo de prácticas. En Accedia, este vínculo se mantiene a través de su bolsa de trabajo y de iniciativas como las Becas Empresa, que permiten al alumnado combinar sus estudios con una experiencia remunerada en compañías colaboradoras. De esta forma, el contacto con el entorno profesional puede formar parte del recorrido formativo y no quedar limitado únicamente a su etapa final.
Esto no implica que unas prácticas garanticen posteriormente un contrato, pero sí modifica el punto desde el que el estudiante afronta su primera búsqueda de empleo.
El centro también influye en la transición al empleo
La elección de una Formación Profesional suele comenzar por la titulación, pero el lugar donde se cursa también condiciona la experiencia que acompaña a esos estudios. La forma de aprender y la relación que se mantiene con el entorno profesional durante el ciclo pueden marcar diferencias cuando llega el momento de incorporarse al mercado laboral. Elegir centro implica, por tanto, valorar también cómo será el recorrido hasta obtener el título.
La preparación profesional tampoco termina con la llegada al primer empleo. Esta cuestión resulta especialmente relevante en ámbitos como la tecnología, donde las herramientas y las necesidades de las empresas evolucionan de forma constante. En titulaciones como Administración de Sistemas Informáticos en Red, los conocimientos adquiridos durante el ciclo constituyen una base sobre la que el profesional tendrá que seguir desarrollándose a medida que cambien los sistemas y las infraestructuras con los que trabaja.
La Formación Profesional afronta así un reto que va más allá de facilitar el acceso al primer puesto de trabajo. La preparación que recibe el estudiante durante esos años debe servirle para iniciar su trayectoria profesional, pero también para desenvolverse en un sector que seguirá transformándose después de obtener el título. La empleabilidad se construye así durante la formación, pero continúa desarrollándose mucho después de abandonar el aula.