Hace apenas cinco años, la acuicultura industrial de pulpos era un proyecto empresarial casi desconocido fuera de los círculos del sector. Hoy es un frente legislativo activo en, al menos, media docena de países y estados, impulsado por una combinación inusual de evidencia científica sobre la cognición de estos animales y una coalición internacional de organizaciones que ha convertido el debate en una cuestión de agenda pública en varios continentes a la vez.
Un mapa legal que crece mes a mes
Washington fue, en 2024, la primera jurisdicción del mundo en prohibir por ley la acuicultura de pulpos —la Ley 1153, aprobada en marzo de ese año y en vigor desde junio—. Meses más tarde, California se convirtió en el segundo estado en hacerlo y el primero en prohibir también la venta de pulpo de granja, con la firma en septiembre de 2024 de la conocida como Ley OCTO. Hawái tramita una prohibición similar, y en el Senado de EE. UU. los senadores Sheldon Whitehouse y Lisa Murkowski han reintroducido una ley federal —la OCTOPUS Act— que prohibiría tanto la cría comercial como la importación de pulpo de granja, respaldada por más de 100 científicos y 24 organizaciones ambientales y de bienestar animal.
Fuera de Estados Unidos, el movimiento se ha acelerado en 2025 y 2026. Chile registró en octubre de 2025 un proyecto de ley para prohibir la actividad en todo el país, con el respaldo de organizaciones locales e internacionales. México presentó el suyo en marzo de 2026, impulsado por el Partido Verde, alegando tasas de mortalidad superiores al 50% en la única granja piloto del país. Colombia se sumó el pasado 15 de septiembre con una propuesta que prohibiría también la importación de productos derivados de granjas de cefalópodos, presentada por la senadora Esmeralda Hernández Silva con el respaldo técnico de PlataformaALTO y del Aquatic Life Institute. En España, la Proposición de Ley registrada en el Congreso de los Diputados — impulsada por a asociación de juristas INTERCIDS— sigue su trámite parlamentario. Ninguna de estas últimas iniciativas ha sido aprobada todavía: se encuentran en fase de tramitación, igual que la ley federal estadounidense.
Una coalición internacional detrás del movimiento
Detrás de este avance hay una red de organizaciones que llevan varios años trabajando de forma coordinada. Compassion in World Farming (CIWF) lanzó el compromiso global «Keep Them Wild», respaldado por más de 120 organizaciones, científicos y eurodiputados, que pide a gobiernos e instituciones frenar la expansión de la acuicultura carnívora. World Animal Protection ha documentado durante años los riesgos de bienestar de la cría intensiva de pulpos. Aquatic Life Institute (ALI) coordina su propia campaña específica de prohibición y ha aportado apoyo técnico a las iniciativas legislativas de varios países. La Aquatic Animal Alliance, una coalición que agrupa a más de 180 organizaciones de todo el mundo —entre ellas OIPA (Organización Internacional para la Protección de los Animales)—, coordina campañas conjuntas en varios países a la vez. En Europa, Eurogroup for Animals ha sido una de las voces más activas exigiendo que la Comisión Europea excluya la acuicultura de pulpos de sus planes de expansión de la acuicultura continental.
Reino Unido, primero en reconocer la sentiencia del pulpo
El respaldo científico a este movimiento tiene un hito clave en el Reino Unido. En 2022, el país aprobó la Animal Welfare (Sentience) Act, que reconoce legalmente a los cefalópodos —incluido el pulpo— y a los crustáceos decápodos como seres sintientes, capaces de experimentar dolor y sufrimiento. La ley se basó en una revisión independiente de más de 300 estudios científicos, encargada por el Gobierno británico al filósofo de la London School of Economics Jonathan Birch. Fue la primera legislación en el mundo en extender ese reconocimiento a animales invertebrados, y desde entonces se cita habitualmente como referencia en los debates legislativos de otros países, España incluida.
España: el pulpo entra en el debate público
En los últimos meses, el debate sobre la inteligencia y las capacidades cognitivas del pulpo ha pasado de los círculos científicos a la conversación pública en España. Numerosos estudios sobre su capacidad de aprendizaje, memoria y resolución de problemas han alimentado un interés creciente por un animal que, hasta hace poco, se discutía casi exclusivamente en clave gastronómica. En ese contexto ha surgido la iniciativa ladelpulpo.org, que desde hace un par de meses promueve el conocimiento y la fascinación por esta especie.
La Proposición de Ley que actualmente tramita el Congreso de los Diputados, impulsada por INTERCIDS, sitúa a España en posición de sumarse a este movimiento internacional —con una singularidad: es, hasta ahora, el único país que ha tenido un proyecto real de macrogranja industrial en tramitación administrativa, no solo un debate hipotético.
A medida que se acumulan las leyes, los estudios científicos y las coaliciones internacionales, el mensaje que empieza a consolidarse es el mismo en distintas latitudes: la cría industrial de pulpos no es solo una cuestión de bienestar animal, sino un modelo productivo que la ciencia, la legislación y la opinión pública coinciden cada vez más en considerar inviable.