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viernes, 16 de octubre de 2026

Taiwán y la Santa Sede convierten la esperanza en acción

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Taiwán y la Santa Sede convierten la esperanza en acción
/ DS

Una recepción en Roma por la 115.ª Fiesta Nacional de la República de China (Taiwán) recuerda cuatro siglos de relaciones con la Iglesia católica y una cooperación que ha beneficiado a más de 50.000 personas

ROMA – La Embajada de la R.O.C. (Taiwán) ante la Santa Sede celebró el 7 de octubre la 115.ª Fiesta Nacional con una recepción en el Auditorium Conciliazione de Roma. Más de 200 invitados participaron en el encuentro, entre ellos cardenales, funcionarios de la Santa Sede, representantes de órdenes religiosas y del clero, miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, integrantes de la comunidad taiwanesa, representantes de distintos sectores de la sociedad italiana y profesionales de los medios de comunicación.

El cardenal Fabio Baggio, pro prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, impartió una bendición a los presentes: “Que el Señor los bendiga a todos. Que el Señor los bendiga a ustedes, a sus familias y a todo el pueblo de Taiwán”. Al expresar su deseo de que las ciudades del mundo se conviertan en lugares de fraternidad y paz, recordó las palabras pronunciadas por el papa Francisco mientras sobrevolaba Taiwán: “Les aseguro mis oraciones por todo el pueblo de Taiwán e invoco abundantes bendiciones divinas de paz”. Asimismo, agradeció a quienes trabajan para que la colaboración entre Taiwán, la Santa Sede y las Iglesias locales de todo el mundo sea “muy concreta y muy eficaz”. También participaron en la recepción los cardenales Giovanni Battista Re y Rolandas Makrickas.

En su intervención, el embajador Anthony C. Y. Ho destacó el especial significado histórico de este año 2026 para Taiwán y la Iglesia católica. La basílica de San Pedro fue terminada en 1626 y, ese mismo año, los misioneros dominicos llegaron a Taiwán, abriendo un capítulo decisivo que cumple 400 años de encuentro entre el Evangelio y la sociedad taiwanesa.

Cuatro siglos de encuentro con la Iglesia católica

El embajador recordó la contribución de la Iglesia católica a Taiwán en los ámbitos de la educación, la atención sanitaria, los servicios sociales y el cuidado de las personas más vulnerables. “Durante los últimos cuatrocientos años, la Iglesia católica ha sido un socio de confianza para el pueblo de Taiwán, ha realizado profundas contribuciones a la sociedad y ha cuidado de los más necesitados”, afirmó.

A lo largo de cuatro siglos, la comunidad católica se ha convertido en un socio de confianza de la sociedad taiwanesa. Taiwán, por su parte, ha colaborado con la Santa Sede y la Iglesia católica en Asia y otras regiones del mundo, apoyando iniciativas destinadas a defender la dignidad humana y asistir a quienes más lo necesitan.

“Arraigada en el compromiso compartido con la libertad, la paz, la justicia, la verdad y los derechos humanos, esta colaboración continúa inspirándonos a defender la dignidad humana y a trabajar juntos por la paz y el amor en el mundo”, señaló el embajador Ho al resumir el propósito de las iniciativas desarrolladas durante el último año.

H O P E como marco para la cooperación

El diplomático explicó que, en 2025, Año Jubilar de la Esperanza, la Embajada adoptó el acrónimo inglés H.O.P.E. como marco para sus iniciativas de cooperación: Humanity (humanidad), Opportunity (oportunidad), Partnership (colaboración) y Encounter (encuentro). Estos cuatro pilares han orientado la cooperación con la Santa Sede, la Iglesia católica y numerosas organizaciones de inspiración cristiana.

“Más de 50.000 personas se han beneficiado de estas iniciativas”, afirmó, al explicar que los proyectos se concentraron en “cinco ámbitos principales: educación y capacitación tecnológica, promoción de la salud, lucha contra la pobreza, atención a niños y jóvenes, y empoderamiento de las mujeres”. El apoyo no se limitó a las organizaciones católicas italianas, sino que se extendió a varios países de Europa, Oriente Medio y África.

Inteligencia artificial al servicio de la persona

En su discurso, el embajador Ho también se refirió a los desafíos políticos, económicos y de seguridad que configuran el actual panorama internacional. “Taiwán mantiene su compromiso con la paz, la estabilidad y la democracia, al tiempo que promueve activamente la innovación económica y tecnológica”.

En este contexto, recordó Magnifica Humanitas, la encíclica promulgada por el papa León XIV el pasado mes de mayo, dedicada a los desafíos humanos y éticos planteados por el rápido desarrollo de la inteligencia artificial. Según el embajador, esta perspectiva coincide con las declaraciones del presidente taiwanés Lai Ching-te, quien ha insistido en numerosas ocasiones en que el desarrollo de la IA debe respetar la ética, la democracia y la inclusión, para que el progreso tecnológico beneficie verdaderamente a todos y no deje a nadie atrás.

“Taiwán y la Santa Sede no solo comparten valores, sino que también pueden convertirse en socios para construir un futuro común: tendiendo puentes entre la tecnología y la ética, creando oportunidades mediante la innovación y sirviendo a la humanidad a través de la solidaridad”, declaró Ho.

Un futuro compartido

El mensaje central de la recepción se resumió en tres compromisos: valorar 400 años de historia compartida, permanecer unidos por valores comunes y avanzar hacia el futuro mediante una cooperación concreta. “Taiwán continuará caminando de la mano de la Santa Sede y de la Iglesia católica, convirtiendo juntos H.O.P.E. en acción”, concluyó el embajador.

Durante el evento se proyectó un video sobre los resultados de la cooperación, que incluyó mensajes de felicitación y cercanía enviados por los socios africanos de Taiwán. También se presentaron obras del artista taiwanés Hsieh Sheng-Min, en las que la fe católica dialoga con elementos de la cultura tradicional de la isla. La exposición rindió homenaje a la contribución del artista a los intercambios culturales y religiosos entre Taiwán y la Santa Sede.

Para concluir, Ho retomó el juego de palabras en inglés entre Rome y Home y expresó el deseo de que, “con amor en los corazones, hagamos de Roma un hogar: un hogar donde crezca la amistad, florezca la solidaridad y el amor brille en todo el mundo".

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